Boletín de GT Clacso: Paulo Freire, 100 años Pasado y presente de una pedagogía liberadora

Boletín de los Grupos de Trabajo
Educación popular y pedagogías críticas
Procesos y metodologías participativas

 

PARTICIPAN EN ESTE NÚMERO
Nita Freire
Adriana Puiggrós
Carlos Rodrígues Brandao
Fernando Santana
Lucinha Álvarez
Walter Kohan
Lidia Rodríguez
Luis Bonilla

 

Breve Reseña

Cien voces por los cien años del nacimiento de Paulo Freire es un ciclo que resulta del esfuerzo de tres organizaciones de América Latina: por un lado, la Cooperativa de Educadorxs e Investigadorxs Populares Histórica, de Argentina; el Centro Otras Voces en la Educación de Venezuela y el Centro Magisterio por la Autonomía Educativa, Emancipadora y Comunitaria de México. Nace de algunas preguntas.
En primer lugar, ¿por qué recuperar la figura de Freire y por qué elegir esta manera de celebrar su vida y sus aportes a la historia de la pedagogía latinoamericana? Creemos que en su figura se aúnan y conjugan elementos que permiten, por un lado, ubicar su persona en un entramado latinoamericano de los pueblos que luchan por su emancipación y por otro, distinguirla en su particularidad y referencia, identificarla con sus matices propios, a la vez que entenderla como representativa de una región, pero con proyección en la visión de una pedagogía eminentemente latinoamericana, que viene a interpelar al mundo. Por eso, Paulo Freire es el pedagogo de América Latina, pero es también pedagogo del mundo.

Descarga en formato pdf: https://www.clacso.org/wp-content/uploads/2021/07/V2_Paulo-Freire_N2.pdf

Comparte este contenido:

Los Bachilleratos Populares de Argentina (Reseña y vídeo)

Reseña: Fernando Gómez

Conversatorio sobre los Bachilleratos Populares de Argentina

 

El viernes 16 de abril tuvo lugar el conversatorio Los Bachilleratos Populares. Historia de luchas y desafíos, organizado por la Cooperativa de Educadorxs e Investigadorxs Populares Histórica de Argentina (CEIPH). Las voces principales puestas en juego fueron las de Fernando Santana, Fernando Lázaro, Ezequiel Alfieri, Andrea Zilbersztain y Leticia Pacheco (integrantes de la CEIPH). A continuación algunas líneas destacadas, para interesar en el tema a nuestros lectores.

El conversatorio versó sobre las experiencias educativas para jóvenes y adultos (Bachilleratos Populares) que llevan años de existencia (inician en 2004) en Argentina. Un modelo que se fue replicando en América Latina y el Mundo.

La actividad inició refiriendo el contexto de fundación de dichas experiencias, contextualizando la realidad Argentina en pleno neoliberalismo.

Adelantando la conversación, el equipo, mediante una voz coral, logró historizar sobre el encuentro con la educación popular, con esa otra educación (Alfieri). En ese momento había corrientes pedagógicas latinoamericanas (pedagogías críticas) que iban a plantear (ese) otro tipo de educación, más cercana a las ideas de Paulo Freire.

Andrea Zilbersztain abordó el desafío de pensar la educación popular gestionada desde las organizaciones sociales, en un esquema contrario al verticalismo de la educación (oficial) pública, destacando la gran diferencia que existe entre ambas. Destaca también las características de una educación pública popular autogestionada, referenciando el arduo trabajo para que la formación y la experiencia sean reconocidas por el sistema educativo oficial.

Fernando Santana, que fue puntuando temas durante toda la jornada, de manera sistemática abrió la discusión fijando temas y trabajando con el público que interactuaba en los distintos Chats (y que desde allí aportó elementos de relevancia al debate).

Fernando Lázaro acercó a los Bachilleratos Populares a una imaginaria línea de Paulo Freire (pero) recreada, comentando esta recreación como otra rebeldía que porta el espacio: “Las teorías se desvanecen en la práctica del día a día”; Lázaro también habló de las educaciones populares (plural).

Se afirmó que desde la educación popular se puede estar en la educación pública tensionando cuestiones de la misma. Se detalló en parte el proceso de inclusión en el sistema formal de la educación; con esta inclusión en la educación pública las experiencias referidas, en palabras de Leticia Pacheco generan educación, generan una política y una pedagogía, desde dentro del monopolio del Estado. La CEIPH ha sabido abrir un espacio que no existía con anterioridad.

Ezequiel Alfieri retomó la idea de la militancia en la educación, desde el lugar de educadores populares nuestras intenciones pasan por la transformación de la educación, y esa transformación pasa por la militancia. Enfocando en el sentido de la educación como transformadora; la batalla por el reconocimiento del Estado de los Bachilleratos (que no son reconocidos cuando nacen) se gana con la militancia.

Zilbersztain se refirió a la producción colectiva de conocimiento en función de las realidades con las que toman contacto, en la práctica, en los espacios pedagógicos, anclados en las problemáticas de los estudiantes: por ejemplo, problemáticas con drogas, de violencia institucional, todos estos elementos se conjugan para poder producir conocimiento ahí.  

Santana también planteó a los Bachilleratos Populares como Otro modelo de escuela dentro del marco de lo posible.

El conversatorio fluyó por las principales preocupaciones de quienes tomaron la palabra, y se pudo también caracterizar de forma concreta las experiencias y a quienes estudian en los Bachilleratos. Desarrollando también los aspectos principales de cuál es la propuesta político pedagógica de los Bachilleratos Populares, que son más de ciento veinte en toda la Argentina, donde se podría decir que se intenta, tensionando el saber tradicional, desocultar la politicidad del hecho educativo.

Al final hubo tiempo para dos rondas de preguntas (del público) y respuestas a cargo de los cinco principales oradores y de otros participantes del interesante conversatorio. Las, los y les invitamos a mirar completo en el video que adicionamos a continuación.

La  Coordinación de la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares de Argentina, nos cuentan el cómo contribuyen a la formación escolar de grupos vulnerables.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=GoxFQiqcYgU

Comparte este contenido:

I Congreso Mundial de Educación. Fernando Santana, Mesa: Coordinación global de luchas. Argentina

Buenas tardes a todas, a todos, a todes

Esta mesa, creo, que es uno de los aspectos más provocativos que tiene este Congreso Mundial en Defensa de la Educación Pública que estamos transitando, porque nos invita a coordinar las luchas frente a un escenario de fragmentación social y, especialmente, de las izquierdas, agravado aún más por el contexto de pandemia en el que estamos, que ha quitado o reducido el espacio de la acción de los movimientos sociales en la toma del espacio público, a la par que nos encontramos con un escenario en el que la derecha se ha dado a la ocupación de las calles, enmarcada en discursos economicistas que hablan de privilegiar las ganancias por encima de las vidas (tal es el falso dilema que se plantea desde los medios hegemónicos ante las políticas públicas que promueven el aislamiento social preventivo) y en la supuesta defensa de las libertades individuales por encima de las coacciones que se pretenden legitimar a raíz de la expansión del virus.

Por otro lado, siempre quien habla lo hace de manera situada. Es decir, elige un marco desde el cual posicionarse, y el mismo debe fundamentarse en una práctica empírica y militante que permita sustentar lo que se dice en un entramado de relaciones y experiencias en las cuales basarse, y en este caso, ese campo es el de las educaciones populares, el de las pedagogías críticas y el pensamiento del sur latinoamericano, que busca sentar las bases de la emancipación, anclada en la territorialidad de América Latina como fuente epistemológica de saberes y conocimientos, a partir del cual horadar la base del pensamiento único, como construcción de las clases dominantes para legitimar el orden social y las relaciones sociales que promueve y que se sustentan sobre la base de la desigualdad social.

En ese sentido, una de las bases para la construcción de cualquier agenda global de lucha tiene que partir del reconocimiento de estos aspectos y, de su mano, de la afirmación de que, pese a quienes nos pese, el discurso de las derechas es y ha sido eficaz. Su eficacia radica, justamente, en el poder de calar en el sentido común de los sectores populares y hacer que se produzca una identificación con él incluso cuando el mismo vaya en contra de los propios intereses fundamentales que se tengan como clase. No importa aquí la discusión acerca de si la categoría de clase resulta en estos tiempos suficiente o no para explicar estos procesos de alienación. Lo que importa es cómo esa visión de mundo que propone ha logrado instalarse en el imaginario colectivo como un deber ser, aparece legitimada activamente por aquellos y aquellas que son víctimas de dicha opresión, y genera un quietismo inmovilizador que perpetua las bases que generan la reproducción social de la inequidad. Los procesos de construcción de hegemonía nos permiten pensar en estos términos, a la vez que delinear un camino a seguir, en clave de contribuir a la construcción de otros mundos posibles. La hegemonía en tanto consenso activo de las clases subalternizadas no es solo resultado de mecanismos de imposición cultural, sino que lleva en sí misma también la propia validación activa de aquellos y aquellas que quedan por fuera de la visión que encarna.

Los movimientos sociales, los sindicatos, los y las intelectuales del campo popular, tenemos la obligación de dar la batalla cultural para la construcción de la filosofía de la praxis. Hablar de batalla, incluso aunque nos remita a términos agonísticos, resulta en sí misma una metáfora interesante. Porque no se trata de la imposición ni de la negación de esas visiones subalternizadas, sino que se trata de construir con ellas y a partir de ellas, rescatando sus núcleos de buen sentido, para ordenarlos en un todo coherente que permita entender y comprender al mundo, ya no como una realidad extemporánea a los sujetos, que se les impone, sino en su dinamismo, en la que incide la acción humana, y que reconoce que es en esas acciones de hombres y mujeres que la realidad puede ser modificada y transformada. La idea de batalla también nos habla de relaciones de fuerzas. Es lógico afirmar que las herramientas de las que se valen las clases hegemónicas para consolidar su ideología tienen un poder de propagación y de consolidación mayor, amparado en los medios de los que se valen para llegar a las grandes mayorías de la población. No por nada hace ya un siglo atrás autores como Gramsci nos hablaban del lugar central que ocupaban las escuelas y los medios de comunicación en lo que hace al alcance de las ideas que propagan.

Una agenda de lucha coordinada desde los diferentes espacios que conformamos este Congreso tiene que partir de la base de afirmar que es necesaria la pelea por la construcción de otro sentido común, sentido común que tiene que partir de los territorios y de las comunidades de base, y que permita también la apuesta a lo colectivo como medio de resolución de conflictos y como forma de estrategia de lucha frente a los embates de este sistema. Así, el papel de la escuela se torna clave, y la defensa por una escuela pública se hace una bandera que no podemos negarnos a levantar y reivindicar más que nunca. Sabiendo que esta misma escuela tiene que poder ser pensada y revisada, permitiendo la participación de las comunidades, construyendo comunalidad, transformándose en una escuela pública popular. Es en el ámbito de la escuela donde también será central la clave por un currículum que dé cuenta de los saberes históricamente soterrados o ninguneados por la historia. Movimientos sociales contemporáneos nos hablan de la lucha por la construcción de un currículo que permita enraizarse en los territorios y colocar en el plano de la lucha la reivindicación de derechos de los pueblos, olvidados en las grandes prescripciones oficiales. Otros, en cambio, han optado por generar sus propias experiencias educativas con el fin de construir desde el pueblo una escuela que sea funcional a los intereses que este sector representa. De una manera o de otra, hay que entender que la escuela es un territorio en disputa y que de ninguna manera puede regalarse a los intereses neoliberales ni al juego de posiciones y naturalizaciones que éste supone. Pensar la escuela en esta clave nos coloca en la obligación histórica de discutir cuál es la educación que queremos para nuestros pueblos. A la vez que nos llama al desafío de superar las contradicciones y las diferencias en pos de una estrategia común, que contribuya a construir otras relaciones sociales que no estén enmarcadas por relaciones de opresión ni de injusticia social. La educación popular puede darnos algunas claves para alimentar esta tarea. No sólo porque ha sabido acompañar los grandes procesos revolucionarios de Latinoamérica, sino que porque sus proclamas siguen siendo actuales y siguen colocándonos en la necesidad de generar espacios para la emancipación y no para la naturalización. Una escuela emancipadora, en un entramado con los movimientos sociales y con el territorio en el que se erija, aparece como meta nodal de esta construcción. Poder recuperar las experiencias que ya existen, poder sistematizar las experiencias que los trabajadores y las trabajadoras vienen realizando en sus territorios en clave de una educación para la liberación, para rescatar de ellas las claves de una pedagogía en construcción, pero con un acumulado que se sustenta en años de aprendizaje, tiene que ser una tarea presente. Por otro lado, no hay hegemonía que no se cristalice también en un lenguaje. Si bien, podemos pensar al lenguaje como un territorio también en disputa, como la arena de lucha de las clases sociales, quizás sea momento de empezar a nombrar lo que ya existe con otras palabras diferentes a las del lenguaje que nos habla. Aún siguen siendo las categorías de la tradición normalista escolar las que nos hablan y nos interpelan en nuestras prácticas. Y sabemos que la derecha tiene también el poder de apropiarse de nuestros discursos y reutilizarlos dentro de otro entramado que lleva a la pérdida del sentido que tenían en sus raíces. Así, habrá que ver si la lucha tiene que ser por disputar esos sentidos o en cambio, encontrar una manera nuestra de decir, de nominar, de pensar con los pies anclados en los territorios y en las experiencias. Hay que construir y allí también puede haber un desafío, otro lenguaje educativo: no tenemos que ya más importar categorías pre-hechas e intentar resignificarlas, sino que se trata de crear un nuevo lenguaje. Un lenguaje desde la docencia combativa y militante, desde el movimiento social, desde las luchas y resistencias de los pueblos. La crisis actual que estamos viviendo, como cualquier otra crisis vivida, tenemos que poder resignificarla en términos de oportunidad, en términos de propuesta, de reacción y acción que permita mirar a futuro.

Por otro lado, y más allá de lo educativo, la propuesta tiene que ser por la construcción de una agenda común de luchas, que puedan ser replicadas en diversas geografías a escala planetaria. Conformarse como movimiento, que tenga una voz y una incidencia en distintos campos, tiene que ser una de las metas que nos propongamos. Y en ese sentido este Congreso tiene que ser su carta fundacional a partir de la cual invitar a otras y otros a sumarse y pensar desde lo local, pero para trascender a lo mundial.

En la medida que podamos pensar las luchas más allá de lo eminentemente reivindicativo y podamos pensar en transpolar las fronteras, sin dudas estaremos más cerca de la construcción del mundo que soñamos. Pensar en encuentros sistemáticos con alguna regularidad (por ejemplo, cada dos meses), en los que participen representantes de las distintas organizaciones que fueron parte de este espacio, permitirá avanzar en pronunciamientos y proclamas, en acciones políticas y pedagógicas que busquen la construcción de contrahegemonía y permitan la construcción de espacios de realización de la utopía. Porque la utopía es también una construcción en el presente, que hay que empezar a vivenciar en el aquí y ahora. En un mundo que nos ha despojado a fuerza de represiones, desaparecidos y asesinatos de la capacidad de pensar en realidades alternas, pensar en términos utópicos es también un acto de rebeldía. Pero que esa rebeldía, esa justa indignación, esa rabia construyan la matriz a partir de la cual ponernos a caminar, porque necesitamos hoy, comenzar a incidir en acciones transformadoras que nos permitan recuperar el sentido de humanidad que han pretendido arrancarnos. Que éste sea el germen que permita cosechar la esperanza y apresurar la urgencia. Hasta la victoria, siempre.

Fuente: I Congreso Mundial de Educación 2020

Comparte este contenido:

Educación (popular)

Por Jaume Martínez

En el reciente debate de investidura el diputado de Compromís Joan Baldoví se dirigía a las bancadas de la derecha aconsejándoles “una cosa que se da en la escuela y que se llama educación”. Durante la Cabalgata de las Magas Republicanas en la ciudad de Valencia, una tradición que enraíza en 1937 y provoca el encuentro festivo de gran parte de asociaciones culturales y movimientos sociales del Pais Valencià, un grupo de la extrema derecha insultaba y profería gritos entre las llamadas al diálogo y el reconocimiento de las múltiples diferencias con las que hemos de convivir día a día. Era espantosamente triste ver y escuchar que mientras Al Tall cantaba la emblemática canción Tío Canya este grupo hacía sonar el zumbido permanente de una desagradable vuvucela, ese instumento molesto incluso en los estadios de futbol. Como igualmente triste y espantoso era observar que mientras se intentaban construir moixerangas, unas danzas y torres humanas tradicionales que finalizan encabezadas por un niño o una niña de 4 0 5 años, el citado grupo que se hacía sombra con las banderas de España mandaba gritos e insultos hacia los niños.

Traigo la noticia a colación para corregir cariñosamente al esforzado compañero Baldoví, que mandaba a la derecha a la escuela. Yo creo que la educación está y debe estar también en la calle. Hay muchos ejemplos de pedagogías populares que muestran con su presencia en la calle que la ciudad puede ser otra cosa; y que los ciudadanos y ciudadanas que la habitamos somos sujetos empoderados y libres que mostramos nuestra capacidad pública para construir y compartir cultura. La misma Cabalgata es una muestra de que en muchos barrios de la ciudad hay sociedades musicales, artísticas, culturales, deportivas, que dan al barrio vitalidad y coraje para enfrentarse a ese proyecto neoliberal que consiste en separarnos, individualizarnos, colonizando nuestro tiempo y formas de relación. Y salen a la calle precisamente para educar, es dedir, para ayudarnos a pensar juntos sobre nuestra historia, nuestra traidición, nuestra memoria y nuestro futuro.

Durante la dictadura franquista se desarollaron en diferentes lugares del estado español experiencias de educación popular. Desde algunas asociaciones vecinales se proponían prácticas educativas basadas en la oposición y resistencia a los procesos con los que se gestaba la dominación en los diferentes espacios de socialización, recuperando desde los barrios el sentido gramsciano de contrahegemonía. Los vecinos y vecinas, mujeres y hombres que desde aquellos movimientos sociales impulsaban proyectos de educación popular, sabían que aquello por si solo no derrotaba la dictadura ni cambiaba el mundo, pero también sabían que sin esa educación emancipadora, crítica, constructiva, el mundo no iba a cambiar.

Por eso, aunque me parece bien que Baldoví mande a la derecha a la escuela –una escuela que debería tener más tiempo curricular para esa educación ciudadana, crítica y empoderadora, y menos para la fragmentación y la desconexión de la vida-, creo que es importante reconocer el esfuerzo educativo de los movimientos sociales para hacer visible en las callles de la ciudad otras formas de entender la cultura.

¿Saben ustedes cómo informó la televisión de la noticia de la Cabalgata? Pues ni una palabra sobre los divertidos pero al tiempo críticos discursos de las Magas, nada tampoco sobre las diferentes manifestaciones culturales que se sucedieron. Solo unos segundos para contar que un grupúsculo de la derecha se manifestó en contra de la cabalgata republicana. Otra oportunidad perdida para hacer del acontecimiento, pedagogía popular.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/01/15/educacion-popular/

Comparte este contenido:

Cuba: Puertas abiertas a la educación popular e inclusiva en Cienfuegos

Una exposición de pósters y audiovisuales dejó inaugurado en Cienfuegos el X Encuentro Internacional Presencia de Paulo Freire. / Foto: Roberto Alfonso Lara

A desandar los caminos de la educación popular e inclusiva, convoca en Cienfuegos el X Encuentro Internacional Presencia de Paulo Freire, cuyas sesiones de trabajo iniciaron este jueves, con la participación de más de 120 delegados extranjeros y representantes de diez provincias cubanas.

El evento abrió sus puertas en la sede Conrado Benítez, de la Universidad de Cienfuegos, con la presentación de pósters y audiovisuales sobre el impacto de las prácticas de educación popular en diferentes contextos de América Latina y el Caribe.

Bárbara Bermúdez Monteagudo, presidenta de la filial cienfueguera de la Asociación de Pedagogos de Cuba (APC), explicó que la cita se adhiere a la metodología del intelectual brasileño Paulo Freire, considerado una de las cimas teóricas de la educación en el siglo XX.

“Nos ofrece herramientas y guías para la formación de hombres y mujeres participativos, creativos; capaces de tomar decisiones para la solución de problemas en su entorno social”, afirmó.

Aunque originalmente el encuentro se centró en la figura de Freire, luego de 20 años su programa colateral comprende otros espacios. Esta décima edición incluye la realización del IV Taller de ProCreArte, el segundo de Educación Inclusiva y el primer Foro Estudiantil Juvenil.

Para Rosa Elva Zúñiga López, secretaria general del Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe (CEAAL), el “Paulo Freire” trasciende porque aúna a educadores de Cuba y otras partes del mundo con propuestas muy interesantes.

“Se habla hoy, particularmente, de los impactos, lo cual me parece magnífico, pues es fundamental propiciar cambios significativos y duraderos en la vida de la gente. Nuestros proyectos comunitarios tienen que lograr su permanencia en el tiempo, a fin de continuar generando intercambios, diálogos y procesos educativos”, señaló.

La agenda del evento prevé también visitas a barrios de la ciudad de Cienfuegos, así como a asentamientos rurales de los municipios de Palmira, Abreus, Lajas y Cumanayagua. El itinerario persigue el objetivo de acercar a los delegados a las experiencias de trabajo sostenidas en cada uno de estos sitios, a partir de su propia identidad sociocultural.

Según Gilberto García Batista, presidente nacional de la APC, el X Encuentro Presencia de Paulo Freire acumula un conocimiento en el quehacer científico y en la labor comunitaria en vínculo con la familia, la escuela y el resto de los actores sociales.

“Representa un paradigma de actuación y una forma de hacer desde las ideas del teórico brasileño. Es un espacio de difusión y unión latinoamericana en torno a la educación popular como movimiento político. Potencia, además, el perfeccionamiento de la educación inclusiva en la realidad cubana, en aras de crear un modelo que sirva de ejemplo a otros países”.

El X Encuentro Internacional Presencia de Paulo Freire, cerrará sus puertas en Cienfuegos en la jornada del sábado 5 de mayo, tras la anunciada conferencia magistral de la educadora popular cubana Nydia González Rodríguez, presidenta de honor de la CEAAL y de la APC.

Los jóvenes son protagonistas del evento, dedicado a la educación popular e inclusiva. / Foto: Roberto Alfonso Lara
Delegados de 13 países asisten en Cienfuegos al X Encuentro Internacional Presencia de Paulo Freire. / Foto: Roberto Alfonso Lara
Fuente: http://www.5septiembre.cu/puertas-abiertas-a-la-educacion-popular-e-inclusiva-en-cienfuegos/
Comparte este contenido:

En Argentina: Claudia Korol en la Escuela de Formación Política de Niñez y Territorio

América del Sur/Argentina/xn--niezyterritorio-zqb.org.ar

Pensando una pedagogía popular y estrategias de organización en el territorio”  fue el eje del tercer encuentro de la Escuela de Formación Política de Niñez y Territorio que se realizó el sábado 1° de julio. Esta vez fuimos más de 80 los educares y educadoras de diversas experiencias que nos juntamos en la casa de la Sociedad Luz del barrio porteño de Barracas.

Claudia Korol –fuerte referente de la educación popular que no necesita mayores presentaciones, pero eligió pensarse como “formadora de formadores” – fue invitada para abrir la jornada. En el comienzo pidió dos cosas: que nos presentemos identificando cuáles eran los colectivos, los grupos humanos que estábamos representados en el encuentro; y que pusiéramos en común las razones por las que estábamos allí esa mañana. -“Nadie se levanta un sábado temprano porque si”– dijo – “No es por obligación ni porque les dijeron. Si están acá es porque tienen una pregunta, una necesidad.” Después explicó porqué arrancaba de esa manera: -“Les pregunto de qué organización, de qué experiencias colectivas venimos porque el grupo es lo central en la educación popular. El sujeto de la educación popular es el grupo. Y necesito saber cuáles son sus preguntas porque uno de los errores de los educares populares es creer que sabemos de antemano lo que el otro necesita”.

Durante su intervención Claudia destacó la importancia estratégica de trabajar con pibes y pibas en un contexto donde la violencia estructural se consolida , destruye niñeces y formatea adultos cada vez más difíciles de integrar en proyectos emancipatorios.  Insistiendo en  la necesidad de sistematizar nuestras experiencia pedagógicas porque -“además de desaprender lo malo hay que crear nuevo conocimiento con lo que hacemos todos los días”- recordó que una pedagogía de la resistencia también debe trascender la urgencia cotidiana:   – “ No alcanza con apagar fuegos si lo que queremos es el cambio social”- dijo.

El posterior debate en grupos permitió poner en común las estrategias pedagógicas de las organizaciones presentes y  mostró la diversidad de visiones que coexisten sobre el rol de  los educadores y educadoras en la escuela pública.

Por la tarde  Matias Garate presentó la experiencia de la Escuela Primaria Comunitaria Ruca Hueney en General Rodríguez y Daniel Ferro contó sobre la Escuela Primaria 10  de Villa Zabaleta y 21/24, escuela pública de la cual es director (Daniel es también profe del Bachillerato ¨Popular Salvador Herrera).

El eje del próximo módulo de la Escuela de Formación Política de Niñez y Territorio será Ocupación del Territorio y Control Social.

En la semana posterior al encuentro del 1 de julio, Claudia Korol repasó su intervención en una entrevista radial para  FM Ruca Hueney.  Compartimos algunos audios:

1: Si nos presentamos… nos presentamos bien:

2: Los peligros de la soberbia en el educador y el grupo como sujeto de la Educación Popular: 

3: Lo estratégico de laburar con pibxs… como sujetxs políticxs:

4: Redes de vida vs. redes de violencia:

5: Desaprender lo viejo. Sistematizar para crear lo nuevo (Y siempre con otros):

6: ¿Que relaciones se establecen entre lo cotidiano –entendido como lo “urgente”-  y lo estratégico? ¿Entre la Teoria y la practica? ¿Entre la Educación Pública y la Educación Popular? 

7: Pedagogía del Ejemplo:

Fuente:  http://xn--niezyterritorio-zqb.org.ar/2017/07/11/claudia-korol-en-la-escuela-de-formacion-politica-de-ninez-y-territorio/
Comparte este contenido: