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¿Qué fue de las decenas de niñas raptadas por Boko Haram en Nigeria hace diez años?

Por Caroline Kimeu, Ope Adetayo

Algunas de las 276 niñas secuestradas el 14 de abril de 2014 en el pueblo nigeriano de Chibok consiguieron escapar y otras fueron liberadas, pero, una década después, el interés de las autoridades por rescatar a las que quedan cada vez es menor

Cuando sus captores de Boko Haram dijeron a Margret Yama que volvía a casa, lo primero que pensó es que era una trampa. Sus raptores ya se habían burlado hablando de posibles liberaciones durante los tres años que la habían mantenido secuestrada junto a sus compañeras del colegio de Chibok, en el estado de Borno, en el nordeste de Nigeria.

Las condiciones de vida en el bosque de Sambisa donde las tenían prisioneras eran duras. La comida y el agua eran limitadas, había que trabajar duro y los militantes islamistas las sometían a una vigilancia asfixiante. Hasta que un día de mayo de 2017 las niñas fueron escoltadas hacia una caravana de la Cruz Roja en el límite del bosque. Yama vio al equipo de negociadores pactar su liberación y la de otras compañeras a cambio de la libertad de miembros de Boko Haram prisioneros. Luego, los líderes del grupo islamista se retiraron al bosque y las niñas liberadas fueron trasladadas hasta el pueblo de Banki, en la frontera de Camerún y Nigeria, donde un helicóptero militar las recogió.

Yama es una de las 82 niñas que recuperaron la libertad ese mes tras las negociaciones entre los terroristas y las autoridades de Nigeria. Se había ejercido mucha presión sobre el gobierno nigeriano para conseguir la liberación de las 276 niñas de Chibok, que fueron noticia en todo el mundo tras ser secuestradas en el dormitorio de su colegio en abril de 2014.

“La educación occidental está prohibida” es la traducción literal de las palabras Boko Haram, el nombre de esta milicia yihadista surgida en 2009 en el nordeste de Nigeria. Hasta el año 2020, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la organización terrorista ha matado a casi 350.000 personas y desplazado a más de dos millones, alimentada por el malestar de la sociedad frente a la corrupción y por la marginación y la falta de empleos en el nordeste del país.

Diez años después, muchas de las niñas secuestradas de Chibok, ahora mujeres, han sido liberados o han escapado, pero un centenar siguen desaparecidas. Entre las que regresaron a casa hubo varias que dieron a luz durante el cautiverio. Muchas han sido rechazadas por sus comunidades, que ahora las acusan de colaboración con Boko Haram.

De acuerdo con el testimonio de varias personas que hablaron con The Guardian, y pese a las garantías que las autoridades del estado de Borno han dado a los padres, no se está negociando la liberación del resto de niñas raptadas. ¿Por qué sigue habiendo tantas niñas aparentemente en cautividad? ¿Qué se ha hecho para ayudar a las que recuperaron su libertad?

Los terroristas de Boko Haram ya habían puesto a escolares en su punto de mira antes de la noche del 14 de abril de 2014. También lo harían después. Meses antes del secuestro en Chibok habían asesinado a 29 niños en una escuela del estado de Yobe; en 2018, secuestraron a decenas de niñas, también en Yobe; y en 2020 raptaron a más de 300 niños en colegios del estado de Katsina.

Pero Chibok se convirtió en el ejemplo más evidente de la crisis de seguridad de Nigeria, desatando la indignación dentro y fuera del país por el número de estudiantes de un colegio que Boko Haram había sido capaces de raptar.

Indignación internacional

Un grupo de mujeres nigerianas lanzó en redes sociales la campaña #BringBackOurGirls, que se transformó en una poderosa protesta mundial atrayendo el apoyo de Michelle Obama, entonces primera dama de EEUU; y de Malala Yousafzai, premio Nobel de la Paz. Goodluck Jonathan, en ese momento el presidente de Nigeria, recibió ofertas de ayuda inmediata de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y China.

Según Matthew Page, analista del centro de estudios británico Chatham House, el secuestro “fue tan atroz que básicamente el presidente [Barack] Obama y sus principales autoridades dijeron que había que hacer todo lo posible para traer de vuelta a las niñas”. “¿Qué van a hacer después? Esa era la sensación que teníamos de lo que podía pasar si no poníamos límite, si no perseguíamos a Boko Haram o intentábamos rescatar a las niñas”, dice Page, que en aquella época trabajaba para los servicios de inteligencia de EEUU.

Lo cierto es que la búsqueda de las niñas de Chibok comenzó un mes después del secuestro y tras la multiplicación de protestas en las redes sociales. La indignación que se sentía en todo el mundo aumentó con un vídeo de Abubakar Shekau, en ese entonces líder de Boko Haram, amenazando con vender a las niñas en un mercado.

Estados Unidos, Reino Unido, Francia y China ofrecieron a Nigeria apoyo de sus ejércitos y servicios de espionaje. Hubo drones y aviones espía rastreando la inmensidad del bosque de Sambisa pero no tuvieron éxito.

Entre Nigeria y Estados Unidos había otras tensiones por la vulneración de derechos humanos que el país africano cometía en operaciones antiterroristas del norte, entre las que figuran las ejecuciones extrajudiciales de civiles en el cuartel de Giwa (en Maiduguri) durante el mes de marzo de 2014. Según los analistas, estas operaciones del gobierno estaban radicalizando a los jóvenes y empujándolos hacia las filas de Boko Haram.

Autoridades del Departamento de Estado de EEUU recuerdan haber debatido si compartir o no información clave con sus homólogos nigerianos. También, a las autoridades del gobierno nigeriano “enfureciéndose” por lo que ellas consideraban “condescendencia” y extralimitación por parte de Estados Unidos.

En los primeros meses de la crisis, el gobierno del presidente nigeriano Jonathan rechazó una propuesta de las fuerzas británicas, que habían localizado a las niñas y se ofrecían a rescatarlas. “Les molestaba y rechazaban la injerencia exterior en lo que consideraban asuntos propios de seguridad interna”, dice Page. “Siempre se mostraron muy escépticos en torno a las razones por las que los británicos y Estados Unidos ofrecían ayuda militar”.

Personas que participaron de la negociación aseguran a The Guardian que también hubo otras restricciones condicionando las decisiones sobre la viabilidad de una incursión militar, como el temor a terroristas suicidas y a la muerte de las niñas por fuego cruzado.

Los planes de rescate que contaban con apoyo internacional fueron perdiendo impulso hasta que el interés terminó por desaparecer. Un año después del secuestro en Chibok, la inminencia de unas elecciones hizo que Jonathan se decidiera finalmente a autorizar un pequeño equipo mediador para negociar con Boko Haram bajo la dirección de Pascal Holliger, negociador del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza, y de Zanna Mustapha, un abogado nigeriano. Todas las negociaciones que había habido antes, incluida una facilitada por el periodista de investigación Ahmad Salkida, habían terminado en fracaso.

El abogado Mustapha dirigía una organización en Borno que ayudaba a la reintegración social de viudas e hijos de Boko Haram. Haber representado como abogado a Mohammed Yusuf, el difunto fundador de Boko Haram, le había ayudado a ganarse la buena voluntad de los militantes islamistas.

El primer resultado de las negociaciones fue la liberación de 21 niñas. Unos meses más tarde se logró la de otras 82. Según los negociadores, tras los dos éxitos iniciales el gobierno nigeriano se volvió complaciente y dejó de poner empeño en las negociaciones.

Condenadas al olvido

“También sabíamos que docenas y docenas [de niñas] se habían convertido y que las habían casado; en cierto modo se habían vuelto irrecuperables”, dice Holliger, del equipo de negociación. “Una vez casadas, teníamos entendido que se marchaban a donde fuera su ‘marido’, por lo que dejaban de formar parte del grupo Chibok; nunca quedó demasiado claro cuántas quedaban después de liberar a las 103”, explicó.

Según las fundadoras de #BringBackOurGirls, las prisioneras restantes han sido olvidadas por temor a que se hayan radicalizado durante su cautiverio y porque la atención se ha centrado en otros ataques y secuestros más recientes sufridos por este país de África occidental.

Cuando Yama regresó a su hogar recibió con desolación la noticia de la muerte de su madre. “No había dejado de pensar que no volvería a verla”, dico. Su madre la despedía siempre cuando iba al colegio pero el día del secuestro parecía reacia a que se fuera. Yama, que prefiere no decir su edad, recuerda con demasiada nitidez lo que ocurrió en abril de 2014: los terroristas entraron al colegio haciéndose pasar por oficiales del ejército, incendiaron el edificio y las casas vecinas y montaron a las niñas en camiones. Algunas lograron escapar porque saltaron de los vehículos.

“Yo pensaba que solo querían asustarnos para que no volviéramos al colegio”, recuerda Yama en referencia al rechazo de los islamistas de Boko Haram por el sistema de educación occidental.

Durante su cautiverio, ella se resistió a las presiones para casarse con un militante de Boko Haram, pese a que acceder habría mejorado su alimentación y la habría librado de los trabajos forzados. “¿Cómo iba a casarme con alguien que me separó de mi colegio, de mis padres y de mi familia? ¿Cómo mirarle a los ojos y llamarlo marido? Prefería morirme de hambre antes que casarme con uno de ellos”, dice.

Como al resto de niñas, a Yama la obligaron a convertirse al Islam. Ella fingió obedecer pero siempre mantuvo oculta su Biblia de cristiana.

Rechazo y revictimización

La familia de Yama recibió meses de asesoramiento en Abuja, la capital de Nigeria, antes de darle una calurosa bienvenida en su hogar. Pero desde que fue puesta en libertad ha sido estigmatizada y víctima de sospechas “desgarradoras”. Dentro de su comunidad siguen circulando rumores como el de que las niñas, violadas, abandonaron a sus hijos en el bosque. “Yo no me secuestré a mí misma”, dijo Yama. “Me obligaron, ¿por qué me ven entonces como si fuera de Boko Haram?”.

Yama ha recibido una beca del gobierno para estudiar comunicación en una universidad de otro estado. “En clases tienes que ocultar lo que te ha pasado”, dice. “Si no lo haces, la gente se mantendrá alejada de ti pensando que tienes esa mentalidad asesina”.

Durante los primeros años la opinión pública de Nigeria se mantuvo unida exigiendo la liberación de las niñas pero el interés fue decayendo de manera paulatina. Comenzaron a surgir teorías de la conspiración como la de que toda la historia del secuestro era un engaño montado con fines políticos.

En algunas zonas del nordeste, donde Boko Haram tenía más apoyo y donde aun hoy sigue sintiéndose la inseguridad, la publicidad que se le daba a las niñas de Chibok generó una especie de resentimiento. Como si fueran unas “secuestradas selectas” más importantes que los más de 1.500 niños secuestrados o asesinados por Boko Haram y otras milicias islamistas.

Muhammadu Buhari, que en 2015 sustituyó a Jonathan como presidente con la promesa de terminar con la inseguridad de Nigeria, cosechó algunos logros iniciales. Las niñas fueron liberadas pero la confianza entre el gobierno y los militantes se había resquebrajado. Una tensión que también aumentó por la participación de demasiados actores en el proceso, no solo en Nigeria sino del extranjero.

Según los familiares, después de todos estos años las autoridades aún dicen que las negociaciones siguen en marcha. Pero los activistas se muestran escépticos y, según los negociadores, las conversaciones han cesado. El periódico The Guardian trató de ponerse en contacto con las autoridades nigerianas pero no recibió respuesta.

Mientras tanto, las que sí recuperaron su libertad siguen enfrentándose al estigma y la sospecha. A Amina Ali Nkeki la encontró en 2016 una unidad civil en uno de los límites del bosque de Sambisa. Había escapado del campamento de Boko Haram y era la primera niña de Chibok en regresar a casa.

Se había casado y había tenido un hijo con Mohammed Hayyatu, que a su vez decía haber sido forzado a unirse a Boko Haram meses antes del secuestro en Chibok. Fue una de las pocas casadas que logró regresar a su hogar. Ali no quería casarse, pero le tenía aun más miedo a la esclavitud sexual.

“Lo que imaginaba era que sería utilizada por un hombre lo suficientemente mayor como para ser mi padre, que volvería a entregarme a otra persona cuando se cansara de mí”, dice. “Así seguiría mi vida, dando a luz a muchos hijos que tendría que ir dejando con distintas personas… Así que opté por casarme con un solo hombre”.

Ali tenía un plan para escapar pero lo pospuso cuando Boko Haram amenazó con cortar las manos de otras dos niñas por tratar de huir. Cuando el gobierno intensificó sus avanzadillas en el bosque vio su oportunidad y escapó ayudada por Hayyatu.

Ali ya no vive con Hayyatu y, como Yama, también estudia en la universidad. Su familia la han acogido a ella y a Safiya, su hija de ocho años que ahora sufre acoso por ser una “niña de Boko Haram”. Ali quiere olvidar el pasado pero también siente la obligación de hablar sobre su experiencia. Conserva la foto de su mejor amiga, aún prisionera. “Pienso todos los días en ella”, dice. “Queremos recuperar a nuestras hermanas”.

“Hijas de los pobres”

Aisha Yesufu, una de las mujeres que fundaron #BringBackOurGirls, critica al gobierno por no rescatar a las que quedan. Las que han ido regresando en los últimos años lo han logrado porque escaparon, porque las encontraron patrullas civiles, o porque aparecieron durante operaciones militares del gobierno contra los insurgentes yihadistas en la pelea por hacerse con el control del nordeste del país. “Ha llevado tanto tiempo porque son las hijas de los pobres”, dice Yesufu. “Si eres pobre en Nigeria, no tienes ni rostro ni nombre ni voz”.

Yesufu no puede olvidarse de la imagen de Hosea Tsambido, un difunto líder comunitario de Chibok que en abril de 2014 acudió a Abuja durante la primera gran protesta por los secuestros. Arrodillado bajo la lluvia junto a la Fuente de la Unidad, Tsambido le rogaba a la gente que nunca se rindiera. “Si alguien me hubiera dicho que seguiríamos casi diez años después, me habría marchado de la Fuente de la Unidad ese mismo día, y no habría vuelto nunca”, dice Yesufu.

Según Yesufu, en los primeros días el gobierno nigeriano trató de reprimir la campaña #BringBackOurGirls y marginó al grupo cuando las primeras niñas fueron liberadas. Los padres sufrieron mucho, recuerda, y algunos murieron con el corazón destrozado. “Aunque nos digan que algunas niñas han muerto, ¿podemos saber dónde murieron? ¿Dónde las enterraron? Hagamos algo para permitir a las familias darle un cierre”, afirma.

A lo largo de los últimos diez años el poder de Boko Haram se ha ido desvaneciendo por las divisiones dentro del grupo y por la aparición de otras milicias islamistas. Pero sus métodos siguen vigentes, con los colegios como uno de los objetivos principales. Esto es especialmente así en las remotas zonas del norte, donde no hay seguridad y los secuestradores pueden perderse en extensos bosques. Desde 2014, más de 1.500 escolares han sido raptado.

El último secuestro masivo ocurrió el mes pasado, con la irrupción de hombres armados en un colegio de Kuriga (estado de Kaduna, noroeste del país) en el que un mínimo de 287 alumnos de entre 7 y 18 años fueron raptados. Los secuestradores exigían por su liberación 1.000 millones de nairas [unos 758.000 euros], pero antes de que el plazo se cumpliera el ejército nigeriano rescató a la mitad de los secuestrados (Nigeria prohibió en 2022 el pago de rescates).

“Es un método que empezó con Boko Haram y que de manera generalizada ha sido perfeccionado por los distintos grupos armados”, dice Oluwole Ojewale, del Instituto de Estudios de Seguridad de Dakar, en Senegal. “Los grupos armados adquirieron notoriedad con las niñas de Chibok, y ahora mantienen una inclinación por estar en el centro del foco y por presentar al Estado como incapaz de proteger a la población, lo que también hace que se fijen en ellos posibles nuevos militantes”.

Entre las promesas de Bola Tinubu, el actual presidente de Nigeria, figura impedir que los colegios se conviertan en “madrigueras para secuestros a discreción”. Lo que no ha dicho es cómo piensa lograrlo.

La búsqueda nunca terminará para las personas que perdieron a sus hijas aquella noche de abril de 2014. El funcionario Lawan Zanna, de 55 años, estaba en casa junto a su familia cuando descubrió que su hija, Aisha Lawan, era una de las secuestradas en Chibok. Una vida sencilla e idílica se convirtió en una búsqueda de respuestas que dura ya una década y que comenzó cuando se subió a su motocicleta y se dirigió a la escuela, a unos pocoskilómetros de distancia de su hogar, para averiguar qué había sucedido. Encontró la escuela secundaria femenina, normalmente animada con las voces de cientos de alumnas, desierta.

Padre de 16 hijos, Zanna y los familiares de otras niñas secuestradas formaron un grupo de búsqueda, adentrándose durante dos días en el bosque con armas improvisadas y sin conseguir nada. “Un trauma, eso es lo que me ocurrió a mí, desde entonces casi no como”, dice Zanna, que acudió a la religión en busca de consuelo. “Estaba muy desquiciado pero con la ayuda de nuestro líder religioso, que suele venir a hablar conmigo, estoy pudiendo aguantar, pero llegar a este punto me ha llevado muchos años”.

Zanna lidera el Movimiento de Padres por el Rescate de las Niñas de Chibok Secuestradas, que mantiene la presión por la liberación de las raptadas. Muchos de los padres siguen viviendo en Chibok y sin saber nada de sus hijas desde aquel día de 2014.

Otra de las secuestradas es Dorcas, hija de Ladi Yakubu, de 50 años. Funcionaria del gobierno local de Chibok, Yakubu sufrió un infarto cuando se enteró de la noticia. Aún no ha recuperado la salud. “Se llevaron a mi hija delante de mis ojos; ni siquiera el gobierno ha podido rescatarla y yo, mucho menos, ¿qué voy a poder hacer yo?”, dice. “Mi corazón se acelera con cualquier susto mínimo y tengo que medicarme… No ha sido fácil para nosotros”.

Pese a las dudas que hay sobre las negociaciones, los padres mantienen la esperanza. “Sé que mi hija regresará”, añade Yakubu. “Si Dios es quien gobierna el cielo, ella regresará”.

Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/decenas-ninas-raptadas-boko-haram-nigeria-diez-anos_1_11285978.html

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Niñas nigerianas de Chibok: dos víctimas encontradas ocho años después. Nigeria

África/Nigeria/29-07-2022/Autor(a): Fuente: www.kbc.co.ke

El ejército nigeriano dice que encontró a dos estudiantes más secuestradas por militantes de Boko Haram en una escuela secundaria hace más de ocho años.

Hubo indignación mundial cuando los islamistas secuestraron a casi 300 niñas en la ciudad de Chibok, en el noreste de Nigeria, en 2014.

La mayoría de las víctimas han sido liberadas o han escapado desde entonces, pero decenas siguen desaparecidas.

Parece que los dos rehenes dieron a luz mientras estaban en cautiverio, ya que el ejército dijo que ambos fueron encontrados con niños.

Uno de los secuestrados fue visto con un niño, el otro con dos niños.

Otras víctimas del secuestro masivo describieron haber sido forzadas a convertirse al Islam y casarse con combatientes del grupo.

Las autoridades dijeron que las «niñas de Chibok interceptadas y sus hijos» estaban en un centro médico militar.

El gobierno nigeriano ha ofrecido alojamiento y rehabilitación a otros secuestrados tras su liberación de Boko Haram.

Las dos mujeres fueron encontradas el lunes durante operaciones militares contra extremistas en el noreste de Nigeria.

En total, 276 niñas secuestradas estaban en el dormitorio de su escuela en medio de la noche del 14 de abril de 2014. A las pocas horas de su secuestro, 57 lograron escapar, en su mayoría saltando de los camiones y corriendo hacia los arbustos.

No fue hasta mayo de 2016 que se encontró a la primera niña. Algunos otros también han logrado escapar a lo largo de los años. Entre 2016 y 2018, 103 de las víctimas fueron liberadas luego de negociaciones entre el gobierno nigeriano y los militantes.

El grupo de campaña Bring Back Our Girls dice que alrededor de 100 siguen desaparecidas.

Los informes indican que los militantes han estado abandonando recientemente a sus cautivos restantes, en parte debido a una intensa campaña militar multinacional contra ellos.

Una insurgencia yihadista de larga data en el noreste de Nigeria ha dejado 40.000 muertos y 2,2 millones de desplazados, según la agencia de noticias AFP.

Muchas otras escuelas y universidades de la región fueron atacadas en los años posteriores al secuestro de Chibok en 2014.

Algunos de los ataques han sido cometidos por yihadistas, pero con mayor frecuencia por grupos criminales conocidos localmente como «bandidos», que realizan secuestros masivos para obtener rescate.

Mientras que el gobierno nigeriano habría pagado a Boko Haram unos 3,3 millones de dólares (2,4 millones de libras esterlinas) como rescate por las niñas de Chibok liberadas en las negociaciones, los secuestros escolares recientes han tenido poca participación del gobierno.

En cambio, los padres y familiares se han visto obligados a pagar las cantidades exigidas por los bandidos por la liberación de sus hijos.

Fuente e Imagen: https://www.kbc.co.ke/nigerias-chibok-girls-two-victims-found-eight-years-on/

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Liberan a una treintena de estudiantes secuestrados en Nigeria en marzo

África/Nigeria/Autor(a) y Fuente: www.andina.pe

Un total de 29 estudiantes secuestrados el pasado marzo en un escuela atacada por hombres armados en el estado de Kaduna, en el noroeste de Nigeria, recuperaron la libertad este miércoles, según informaron medios locales.

«Sí, han sido liberados. Están de camino desde el bosque en el que han sido retenidos durante los últimos 50 días», confirmó hoy a medios locales el portavoz de los padres de los secuestrados, Malam Abdullahi Usman.

«No durmieron en el campo (de los bandidos) anoche. Fueron trasladados a la residencia de uno de los mediadores para dormir. Ya hemos enviado a nuestra gente con vehículos y una ambulancia para recogerlos. Esperamos que lleguen en cualquier momento», aseguró Usman.

El secuestro ocurrió en la madrugada del pasado 12 de marzo, cuando un gran número de hombres armados irrumpieron en la Escuela Superior de Mecanización Forestal de Igabi y raptaron a un total de 39 alumnos, de los cuales 10 habían sido ya liberados.

Los atacantes eran hombres armados sospechosos de ser bandidos y, tras asaltar la escuela, secuestraron a los 39 estudiantes, entre ellos 23 mujeres y 16 hombres.

Los bandidos exigieron más tarde un rescate en un video que mostraba a algunos de los estudiantes siendo golpeados en un lugar desconocido de un bosque.

Pero el gobernador de Kaduna, Nasir El-Rufai, había dejado claro que no negociaría con los bandidos para liberar a los secuestrados, ya que pagar rescates alentaría más ataques.

Los progenitores de los alumnos raptados habían organizado protestas en los últimos días y acusado a las instituciones de indiferencia ante la desaparición de sus hijos, llegando a amenazar con ocupar la Asamblea Nacional si no emprendían acciones para encontrarlos.

Fuente e Imagen: https://www.andina.pe/agencia/noticia-liberan-a-una-treintena-estudiantes-secuestrados-nigeria-marzo-844011.aspx

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Liberan a las 279 adolescentes secuestradas en Nigeria

África/Nigeria/05-03-2021/Autor(a) y Fuente: www.jornada.com.mx

Gusau. Las 279 adolescentes secuestradas el viernes en un internado de Jangebe, en el noroeste de Nigeria, fueron liberadas y se encontraban este martes en la sede del gobierno del estado de Zamfara, donde se celebró una ceremonia en su honor.

«Damos gracias a Dios por haberos devuelto con nosotros», declaró el gobernador de Zamfara, Bello Matawalle, ante las 279 adolescentes, liberadas esta noche tras cuatro días secuestradas.

«Son 279 y ninguna otra está ausente», aseguró el gobernador.

Inicialmente, las autoridades aseguraron que faltaban 317 chicas tras el ataque de un grupo de hombres armados contra este internado.

Las jóvenes, de entre 12 y 16 años, visiblemente cansadas, llegaron el martes por la mañana en varios minibuses a Gusau (capital de Zamfara), señaló un periodista de AFP.

Las autoridades las reunieron en un auditorio y les entregaron ropa limpia y un hiyab (velo que cubre el cabello y el pecho) de color celeste.

Luego, en presencia de periodistas y fotógrafos, las muchachas se pusieron de pie para cantar el himno nacional nigeriano.

«Nos hicieron caminar durante horas», explicó, durante la ceremonia, Hafsat Umar Anka, una de las chicas secuestradas. «A algunas de nosotras nos dolían tanto las piernas que tuvimos que llevarlas».

Las condiciones en las que fueron retenidas fueron totalmente atroces, prosiguió, y los secuestradores amenazaron con matarlas si intentaban escapar.

El presidente Muhammadu Buhari expresó su «inmensa alegría» tras liberación de las chicas. «Me uno a las familias y al pueblo de Zamfara para recibir y celebrar el retorno de estas alumnas traumatizadas», dijo, en un comunicado.

Buhari ha prometido poner fin al conflicto que castiga al norte del país, pero la situación se deteriora cada día. El martes por la mañana, una base de la ONU y un campamento militar fueron blanco de un ataque de milicianos de un grupo yihadista vinculado al Estado Islámico (EI).

Fuente e Imagen: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/03/02/mundo/liberan-a-las-279-adolescentes-secuestradas-en-nigeria/

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Reportan el secuestro de al menos 300 niñas en Nigeria

África/Nigeria/28-02-2021/Autor(a) y Fuente: www.telesurtv.net

Las autoridades esperan la información de la Policía y de la escuela para conocer la cifra exacta de las niñas raptadas.

Alrededor de 300 niñas fueron secuestradas en la madrugada de este viernes en el noroeste de Nigeria por un grupo de hombres fuertemente armados.

De acuerdo a fuentes oficiales los hombres armados irrumpieron en el dormitorio de la escuela Government Girls Secondary School, ubicada en el estado nigeriano de Zamfara.

«Sí, hemos recibido un informe sobre el secuestro de (unas 300) alumnas en Jangebe, pero todavía no podemos confirmar el número exacto de secuestradas ni dar más detalles sobre lo sucedido», informó a agencias de noticias, Alhaji Abubakar Dauran, Comisionado de Seguridad y Asuntos Internos de Zamfara.

«Todavía estamos esperando los informes del cuerpo de Policía y de la escuela», añadió, sobre un ataque que las autoridades consideran podría haber sido perpetrados por «bandidos».

Los atacantes habrían llegado a la escuela tras atacar un puesto de control del Ejército en la zona, según el portal de noticias PM News Nigeria, si bien por el momento no hay informaciones sobre víctimas. El Gobierno no se ha pronunciado por el momento sobre el incidente.

Fuente e Imagen: https://www.telesurtv.net/news/nigeria-hombres-armados-secuestran-ninas-20210226-0006.html

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Jefe de la ONU condena ataque a escuela en Nigeria

África/Nigeria/19-02-2021/Autor(a) y Fuente: news.un.org

El secretario general de las Naciones Unidas ha condenado enérgicamente el ataque del miércoles contra un internado en el centro-norte de Nigeria en el que un estudiante fue asesinado y varios estudiantes, así como familiares y personal, secuestrados.

Según los informes, hombres armados irrumpieron en la Escuela de Ciencias del Gobierno de Kagara, en el estado nigeriano de Nigeria, alrededor de las 2 am, hora local. También se dice que muchos estudiantes están desaparecidos, aunque el número no está claro y la información aún no se ha confirmado. 

En una nota emitida por su portavoz el miércoles, el secretario general António Guterres reiteró que “los ataques a escuelas y otras instalaciones educativas son aborrecibles e inaceptables”. 

El jefe de la ONU pidió a las autoridades nigerianas que “no escatimen esfuerzos para rescatar a los secuestrados y exigir cuentas a los responsables de este acto”, agrega el comunicado. 

Ataca una violación de los derechos del niño 

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia ( UNICEF ) también denunció el ataque «en los términos más enérgicos» y pidió la liberación inmediata e incondicional de los niños que pudieran estar desaparecidos y su regreso seguro a sus familias. 

“Los ataques a las escuelas son una violación de los derechos del niño. Los niños deben sentirse seguros en casa y en la escuela en todo momento, y los padres no deben preocuparse por la seguridad de sus hijos cuando los envían a la escuela por la mañana ”, dijo Peter Hawkins, Representante de UNICEF en Nigeria, en un comunicado. 

 “Reconocemos los esfuerzos que está realizando el gobierno de Nigeria para el regreso seguro de los niños desaparecidos”, agregó el Sr. Hawkins. 

El último ataque se produce aproximadamente dos meses después de que más de 300 estudiantes fueran secuestrados en un ataque similar a una escuela en Kankara, estado de Katsina, a unos 280 kilómetros (173 millas) al norte. Los estudiantes secuestrados en ese ataque han sido puestos en libertad .  

Los secuestros son un triste recordatorio del secuestro en abril de 2014 de 276 niñas del dormitorio de su escuela en Chibok por los insurgentes de Boko Haram. Muchos de ellos siguen desaparecidos. 

Fuente e Imagen: https://news.un.org/en/story/2021/02/1085022

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Secuestran a cientos de alumnos en Nigeria

África/Nigeria/20-12-2020/Autor(a) y Fuente: lahora.com.ec

El grupo yihadista nigeriano Boko Haram se atribuyó este 15 de diciembre el secuestro de más de 300 alumnos de una escuela de educación secundaria, atacada el pasado viernes en el estado de Katsina, en el noroeste de Nigeria, mientras las autoridades intentan conseguir su liberación y crece la angustia de los padres.

Se espera que los yihadistas exijan el pago de un rescate y la liberación de algunos de sus miembros bajo custodia de las fuerzas de seguridad.«Nosotros estamos detrás de lo que ocurrió en Katsina», afirmó el líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, en un mensaje de audio publicado por el portal informativo nigeriano HumAngle.

«Lo que sucedió en Katsina se hizo para promover el Islam y desalentar las prácticas no islámicas, ya que la educación occidental no es el tipo de educación permitido por Alá y su Santo Profeta», dijo Shekau.

Paradero desconocido

Hombres armados invadieron las instalaciones educativas y se llevaron a los niños en motocicletas, aseguró el portavoz del Ejército nigeriano, teniente general John Enenche, sin precisar el número de motos que se usaron para transportar a cientos de escolares.

Hasta ayer, un total de 333 alumnos seguían desaparecidos, según informaron las autoridades de Katsina, al precisar que la escuela albergaba a 839 estudiantes y los niños que faltan pudieron ser secuestrados o haber huido a zonas boscosas en busca de refugio.

Fuente e Imagen: https://lahora.com.ec/noticia/1102335724/secuestran-a-cientos-de-alumnos-en-nigeria

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