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Insistiendo, la educación es la clave

Por: José Palos

Asegurar la educación básica y media para toda la población en los países más pobres es fundamental para su desarrollo económico y social y es un deber para sus gobiernos. Pero no lo es menos para los países más ricos que tenemos una deuda y obligación moral y económica con ellos. Una educación que genere conciencia social sobre el origen de estas desigualdades y la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo economicista que lo genera.

La crisis generada por la Covid19 ha paralizado y obligado a revisar casi todo. Pero, cuando se supere la pandemia, casi todo se volverá a reiniciar y posiblemente no haya servido para corregir un modelo que ha generado, ciertamente, mejoras para una pequeña parte de la población del planeta, pero la agudización de muchos problemas para muchos millones más de habitantes. Problemas y riesgos antiguos que se van arrastrando como el incremento de la brecha digital, la educación básica para los países pobres, la intensificación de la competencia entre superpotencias, la neocolonización, las pandemias o el cambio climático.

Este último, de carácter sistémico, ha sido considerado por la ONU como la mayor amenaza para el futuro mundial. La ONU, en vistas a la Conferencia del Cambio Climático reprogramada para este año 2021, apunta con urgencia que la economía del S-XXI sea limpia, verde, saludable, justa y segura. Un objetivo antiguo que obliga a revisar el modelo de desarrollo y a insistir en la educación como un pilar básico para conseguirlo, sobre el que también hace años se viene insistiendo en muchos foros.

En el Foro Mundial sobre la Educación en Incheon (República de Corea) celebrado en 2015 se establecía el Marco de Acción para Educación 2030. La declaración de Incheon recogía la “Base de los objetivos de Desarrollo Sostenible” que se ha focalizado en la “Educación inclusiva” como objetivo central y se insiste en la idea de que “la Educación es la clave para la paz global y el desarrollo sostenible”. Una idea que se viene postulando desde el Foro de Jomtien (1990), en el Foro de Dakar (2000), así como en la Cumbre sobre el Desarrollo Social de Compenhague (1995). Sin olvidar los apuntes que ya se hacían en el mismo sentido desde la educación ambiental (Estocolmo,1972; Tbilisi,1977; Rio, 1992). Pero la UNESCO en su “Informe de Seguimiento de la Educación en el mundo, 2020” dice que en la actualidad, salvando las dificultades para obtener información en muchos países, más de 250 millones de niños, niñas y jóvenes continúan sin estar escolarizados y que en 2016 trabajaban 114 millones de niños y niñas entre 5 y 14 años, la mayoría en los países más pobres. En positivo, es cierto que entre 1990-2017 la tasa de escolarización en los países pobres había aumentado pero la cantidad de niños y niñas sin escolarizar prácticamente es la misma. Las altas tasas de natalidad y la falta de recursos e inversiones en educación básica hacen difícil acercarse al objetivo de una educación para todos. Como consecuencia, las tasas de analfabetismo en la población adulta continúan prácticamente inamovibles, con especial incidencia en las mujeres. La pandemia de la Covid19 ha agravado aún más esta situación con el aumento de la pobreza que se ha enconado como problema de salud pública, especialmente en los países más pobres.

Así se va manteniendo un consenso y un convencimiento, que viene de lejos, de que el desarrollo de la educación favorece directamente el desarrollo social y económico de cualquier región o país. En este sentido se puede decir que la educación es parte intrínseca e indisociable del desarrollo en el que tiene una función importante como generadora de conocimiento científico, ideas y capacidades y como catalizadora de cambios sociales. Pero la brecha, a pesar de la renovación de los grandes objetivos en los Foros, parece ser cada vez mayor entre los países ricos y los más pobres que siempre se quedan para el final en la solución de sus problemas. A título informativo en 2020, según el informe del PNUD, la media de la renta de los países con el Indice de Desarrollo Humano (IDH) bajo es 17 veces inferior a la media de la renta de los países con el IDH alto, o la esperanza de vida es de casi 20 años menos y los años de escolarización entre 7 u 8 años menos. Siempre considerando que los datos estadísticos medios esconden grandes desigualdades y más en los países pobres. O la evidencia cotidiana de la persistencia y el incremento de las emigraciones a cualquier precio desde los países más pobres.

Asegurar la educación básica y media para toda la población en los países más pobres es fundamental para su desarrollo económico y social y es un deber para sus gobiernos. Pero no lo es menos para los países más ricos que tenemos una deuda y obligación moral y económica con ellos. Una educación que genere conciencia social sobre el origen de estas desigualdades y la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo economicista que lo genera.

Aunque esto no se hace sin voluntad política ni inversión económica es necesario continuar incidiendo, desde el conocimiento científico y desde la dimensión ética de la educación, para conseguir un cambio hacia una concepción de un desarrollo más humano, solidario, equitativo y sostenible en nuestro planeta. Y esto también lo venimos repitiendo desde hace muchos años, desde antes de los primeros foros mundiales que apuntábamos al principio.

Sigue siendo necesario insistir pues en que el problema es el modelo de desarrollo. Como lo es que el modelo, que se va reinventando, encuentre la resistencia de procesos de concienciación y de cambio de mentalidad desde todos los frentes, pero fundamentalmente desde la educación.

Se ha dicho siempre que este modelo de desarrollo es insostenible desde una perspectiva planetaria, aunque la tecnología se nos presente como la solución a todos los problemas que aquel va generando. La forma de crecimiento y los estilos de vida que se fomentan desde el sistema se fundamentan en una interdependencia entre pobreza y riqueza que genera tensiones sociales insostenibles e injustas en todas las escalas. En realidad lo que se cuestiona son las bases estructurales del modelo de desarrollo, tal como el productivismo, la regulación natural de la competencia económica, la fe ciega en la tecnología, los recursos ilimitados en el planeta, la externalización de los problemas, la ciencia y economía al servicio del crecimiento, etc.., y en consecuencia los valores que presiden este modelo y sus estructuras, tal como el utilitarismo, el economicismo, individualismo, explotación, desigualdad, insolidaridad, marginación, competitividad agresiva, etc..

Como se decía anteriormente se han de generar y mantener procesos de concienciación, de cambio de mentalidad y los movimientos de acción y resistencia desde todos los frentes. En ese sentido la educación es fundamental para la construcción de valores, contrarios a los dominantes, que apuntalen un concepto de desarrollo socialmente justo, equitativo, sostenible y pacífico y una política que lo apliquen. Insistimos, la educación es la clave, pero la solución no depende solo de ella.

Fuente e imagen: https://eldiariodelaeducacion.com

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México: Saberes comunitarios. Alternativas de vida frente al modelo de desarrollo en Oaxaca

La Minuta

“Saberes comunitarios Alternativas de vida frente al modelo de desarrollo en Oaxaca” es una publicación construida a partir del esfuerzo colectivo que reflexiona en el hacer y sistematiza testimonios que comparten “la palabra”, “los saberes” y “los conocimientos” sobre las alternativas que están practicando comunidades, algunas históricas y otras que han ido reinventando, incorporando y adecuando a sus necesidades cotidianas.

Las compañeras y compañeros que aquí escriben forman parte de redes y tejidos amplios de resistencia comunitaria en Oaxaca, en la defensa de los conocimientos comunitarios, de los derechos y los territorios. Nos muestran que la resistencia se construye sembrando e intercambiando alimentos saludables, sanando a la comunidad con medicina tradicional, pescando colectivamente a la orilla del río, lagunas o mar, festejando el trabajo colectivo, edificando conocimientos y construyendo de manera sustentable propuestas para resguardar los territorios, aquí radica la importancia de su experiencia frente al conocimiento capitalista: las comunidades no únicamente resisten y defienden lo común, además construyen saberes comunitarios.

Descargar Saberes comunitarios. Alternativas de vida frente al modelo de desarrollo en Oaxaca (pdf, 80 pág.).

Todos los materiales de la campaña Alternativas comunitarias en defensa de los territorios en Oaxaca. Sembrando dignidad, reivindicamos lo común

Fuente e imagen:  La Minuta

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Entrevista a Jorge Riechmann: “Consumimos el planeta como si no hubiera un mañana»

Fuente: lecturassumergidas/Autor: Por Emma Rodríguez © 2015 

Denomina Jorge Riechmann al siglo XXI como “el siglo de la gran prueba” o como “la era de los límites”. Nos dice que “estamos consumiendo el planeta como si no hubiera un mañana”; que “lo que hace falta son transformaciones estructurales profundas, casi revolucionarias” y que ya no podemos confiar en que será la generación de nuestros nietos la que las lleve a cabo, porque estamos en “tiempo de descuento”. Todo esto nos lo cuenta en Autoconstrucción, uno de esos libros que funcionan como un aldabonazo en las conciencias, que sacuden el letargo y conducen a plantear la gran pregunta: ¿Estamos aún a tiempo de salvar el planeta? Es un interrogante que el propio autor abre una y otra vez en en el recorrido de un ensayo esclarecedor que nos invita a tomar conciencia de la urgencia de la lucha ecológica, de la necesidad de avanzar lo más suavemente que se pueda hacia sociedades de la sobriedad, de la contención, de otro tipo de realizaciones y plenitudes no asociadas a la adquisición constante de pertenencias, de propiedades, de productos de consumo.

Profesor titular de Filosofía Moral en la Universidad Autónoma de Madrid, traductor, poeta, ensayista, miembro de Ecologistas en Acción y desde hace poco del Consejo Ciudadano de Podemos, Riechmann va desgranando un buen puñado de verdades, de reflexiones incómodas, pero absolutamente necesarias, en esta Autoconstrucción, subtitulada La transformación cultural que necesitamosque nos anima a pensarlo todo de otra manera, a encontrar nuevas palabras, nuevos vínculos, nuevas imágenes para situarnos frente a un presente de resquebrajamientos y de oportunidades de cambio. “Jamás se había hablado tanto sobre las desigualdades sociales, jamás se había hecho tan poco para reducirlas… Nunca se había hablado tanto los daños ecológicos, y nunca se ha hecho tan poco para delimitarlos”, leemos muy al comienzo de un libro que traza un magnífico diagnóstico de dónde estamos y hacia dónde podemos dirigirnos.

El autor es consciente de que el pesimismo no está de moda, de que el continuo estímulo del pensamiento positivo se puede llegar a convertir en una conveniente cortina de humo, de que a muchos se les llena la boca con la palabra “buenismo” para definir cualquier propósito de solidaridad, de compasión, de cooperación, de igualdad, de que los ecologistas son vistos en muchas ocasiones como catastrofistas y agoreros dispuestos en todo momento a chafar una fiesta en la que muchos siguen pasándolo bien, a costa de mayorías cada vez más empobrecidas e indefensas. Todo parece estar en contra, pero no cabe la resignación, la no resistencia. “Hay esencialmente dos opciones político-morales. La de quienes desean un mundo de amos y esclavos, por una parte; y la de quienes luchan por un mundo de iguales. Al poder del dinero y de las armas, el segundo grupo solamente puede oponer la fuerza de la organización”, abre Riechmann un cauce de futuro.

No deja de haber autocrítica en el trayecto y tampoco falta el realismo, grandes dosis de realismo que parten de la constatación de las dificultades, de los enormes retos. Y, por supuesto, se revelan hechos y se ofrecen datos, hechos y datos que hablan por sí solos y que, nos guste o no, indican que el rumbo no es el adecuado. Así, el cambio climático que nos conduce a un mundo cuatro grados centígrados más cálido, según predicciones muy optimistas, pero ante el que tantos siguen quitando importancia en nombre de intereses empresariales, intereses que obstaculizan la necesaria disminución de los gases de efecto invernadero. Así, la escasez de fuentes de energía fósiles, que lleva a la agonía de un modelo que se alarga artificialmente, vía prácticas como el fracking, en vez de apostar por invertir en el camino de las renovables.

“HAY ESENCIALMENTE DOS OPCIONES POLÍTICO-MORALES. LA DE QUIENES DESEAN UN MUNDO DE AMOS Y ESCLAVOS, POR UNA PARTE; Y LA DE QUIENES LUCHAN POR UN MUNDO DE IGUALES. AL PODER DEL DINERO Y DE LAS ARMAS, EL SEGUNDO GRUPO SOLAMENTE PUEDE OPONER LA FUERZA DE LA ORGANIZACIÓN”, ESCRIBE RIECHMANN EN AUTOCONSTRUCCIÓN.

Mientras las capas de hielo ártico desaparecen, mientras el proceso de la fotosíntesis se está viendo afectado en zonas con altos niveles de contaminación, mientras las abejas se ven amenazadas, mientras… seguimos pensando que habrá tiempo, que la técnica será capaz de solucionarlo; que llegará un día en que volveremos a la normalidad de un modo de vida que nos parece el mejor posible. ¿Cómo convencernos, habitantes del Primer Mundo del siglo XXI, de que ya no volveremos a la normalidad de antes de la crisis, de antes de la amenaza ecológica; cómo convencernos de que es necesario cambiar la orientación y las estructuras del sistema para seguir viviendo bien, e incluso mejor, pero con otros parámetros?

He aquí las cuestiones que plantea Jorge Riechmann en Autoconstrucción (Ediciones Catarata). Son muchas las salidas que ofrece este libro, pero lo esencial es su llamamiento a un cambio de conciencia, de valores, de usos y costumbres. “La economía es una construcción humana. Las leyes económicas no son como la ley de la gravedad. Pueden ser transformadas (…) Pero para ello la gente ha de cambiar de conducta”, se utiliza como arranque de un capítulo este párrafo-lema extraído del informe de un centro de estudios económicos. Hay en el ensayo reflexiones sobre el papel cada vez más activo de los consumidores –consumidores rebeldes–; sobre la cultura como base de la comprensión de los cambios; sobre los movimientos sociales que deben convertirse en la base de las nuevas sociedades… “Hemos de vivir de otra manera”, es la frase que cierra el libro. Pero aquí, lejos de cerrar, empezamos con la conversación.

– ¿En qué punto se encuentra el movimiento ecologista hoy a nivel global? ¿Cuáles son sus expectativas?

– Si lo analizamos con perspectiva, el movimiento ecologista moderno, como tal, es muy reciente. Surge en los años 60 del siglo XX, aunque el pensamiento ecológico arranca de más atrás, de antecedentes tan ilustres como Thoreau, a quien releemos con mucho interés, o, antes, Alexander von Humboldt, que tanto contribuye en la creación de la ciencia ecológica, de la biología de los ecosistemas. Ahí están las raíces, pero hay que dar un salto hasta llegar, en 1962, a un hito importantísimo, una obra clásica de la conciencia ecológica, La primavera silenciosa, de Rachel Carson. En ese año se empiezan a poner en marcha dinámicas sociales, políticas, intelectuales, culturales, que conducen a algunas sociedades, dentro de procesos muy contradictorios, a emprender un nuevo aprendizaje de los modos de vida. Y ya en 1972 nos encontramos con otra aportación esencial, el estudio Los límites del crecimiento, el primer informe del Club de Roma, que pone en marcha un debate de alcance mundial a partir del cual ya empiezan a circular los lemas básicos, las consignas del ecologismo sobre la necesidad de conformar una conciencia de especie en las singulares condiciones históricas que nos ha tocado vivir. Ese proceso de aprendizaje social se rompe a finales de los años 70 y comienzos de los 80, con la irrupción de la fase última de la historia del capitalismo, el capitalismo neoliberal financiarizado. A esos decenios, a esa etapa en la que aún estamos inmersos, yo la denomino a veces la era de la denegación, porque hay fuerzas muy poderosas que, lejos de impulsar el aprendizaje, están trabajando en sentido contrario.

– Denegar es un verbo que utilizamos muy poco y que explica muy bien lo que está sucediendo. A los pueblos cada vez se les niega más lo que desean. Las democracias se están vaciando cada vez más de sentido.

– Denegar es un término que usan los psicólogos y psicoanalistas para referirse a ese fenómeno que no consiste sólo en ignorar algo sino en hacer un esfuerzo por no ver lo que tenemos delante de los ojos. Yo creo que ha habido, que hay mucho de eso, en la cultura dominante durante los tres últimos decenios. Es indudable que hay un permanente negacionismo si hablamos de fenómenos como el calentamiento climático, del mismo modo que lo hubo anteriormente con respecto al cáncer ocasionado por el tabaco. Y es indudable la eficacia de los esfuerzos organizados por el sector empresarial para expandir toda la tinta de calamar y toda la desinformación posible con el fin de impedir que se tomen las decisiones correctas. Ahora mismo, más allá de circunstancias concretas, tendríamos que referirnos a un negacionismo mucho más vasto que se refiere a todo lo que tiene que ver con los límites al crecimiento, y eso es mortal porque nuestra situación, nos pongamos como nos pongamos, es la que es. Las leyes de la naturaleza, de la física, de la química, de la dinámica de los seres vivos, son las que son, no vamos a cambiarlas, por grandes que sean nuestras ilusiones a ese respecto, y el conflicto esencial que se plantea, que estaba en ese debate de los años 60 y 70, es el choque de las sociedades industriales contra los límites biofísicos del planeta, que se ha ido agravando y agudizando cada vez más. Si usamos la herramienta efectiva de la huella ecológica, hacia 1980, fue cuando ésta superó la biocapacidad del planeta para seguir creciendo después. Según los investigadores, ahora estamos en el 150% de la capacidad del planeta. Y esa situación no durará demasiado, porque estamos, como se dice a veces, consumiendo el capital, no los intereses, empleando en este caso la habitual metáfora financiera. Estamos sobreexplotando los recursos y las capacidades de absorción de contaminación, de una forma que es insostenible. Parece que consumimos el planeta como si no hubiera un mañana.

Fuente de la noticia: https://lecturassumergidas.com/2015/04/29/jorge-riechmann-consumimos-el-planeta-como-si-no-hubiera-un-manana/

Fuente de la imagen: https://i2.wp.com/lecturassumergidas.com/wp-content/uploads/2015/04/jorgeriechmann_por_nachogoberna-02656

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Ecuador: Senescyt contará con fondo de $ 2 millones para procesos de investigación

Ecuador/Febrero de 2018/El Telégrafo

La Agenda Nacional de Investigación sobre la Biodiversidad 2018 se cumplirá sobre tres metas: gestión de investigación, estudio básica y respuesta de la biodiversidad. Augusto Barrera, secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), presentó este miércoles la Agenda Nacional de Investigación sobre la Biodiversidad 2018.

El acto se realizó junto con autoridades del área, entre ellos Tarsicio Granizo, ministro del Ambiente; Diego Inclán, director general del Instituto Nacional de Biodiversidad; y Hugo Pérez, vicerrector de Investigaciones de la Universidad de las Fuerzas Armada, y representante de la Red Ecuatoriana de Universidades y Escuelas Politécnicas para Investigación y Posgrados.

Este instrumento se presenta como un esfuerzo interinstitucional para implementar los principios constitucionales y dar respuesta a los desafíos del cambio de modelo de desarrollo en la biodiversidad.

“Si queremos ir a un país pospetrolero, si queremos abandonar el extractivismo y queremos construir el futuro sobre la base del conocimiento, esta Agenda es un instrumento valioso porque se convierte en política pública”, expresó Barrera.

El secretario de Estado añadió que la difusión del bioconocimiento debe incluirse en las instituciones de educación superior; es por ello que el 6% del presupuesto universitario se destina a temas de investigación.

La Senescyt contará con un fondo de $ 2 millones para procesos de investigación y se mantendrán diálogos con Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD), ministerios y organismos de cooperación internacional para aunar esfuerzos. Granizo mencionó que Ecuador, al ser uno de los países más megadiversos del mundo, ha llevado a pensar en los recursos naturales como un elemento estratégico para el desarrollo de la bioeconomía.

Señaló que hasta el momento se conoce menos del 5% de toda la biodiversidad del país.

Todavía no se conoce sobre los organismos microscópicos e invertebrados que pueden ser útiles para la medicina.

“Nuestro país debe aprovechar de manera sustentable esos recursos para salir del extractivismo y avanzar hacia una economía de investigación y conocimiento, que es el sueño de muchos científicos y que hoy se ha convertido en realidad y en una política pública”.

La Agenda presenta tres metas: gestión de la información e investigación básica sobre la diversidad biológica; estudio de la diversidad funcional y respuesta de la biodiversidad frente a impulsores de cambio; y bioprospección con fines de conservación e impulso de la bioindustria en el Ecuador.

Fuente: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/6/senescyt-invertira-usd-2-millones-para-investigacion-de-biodiversidad

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Se busca modelo social que empodere a los ciudadanos. Razón aquí.

Isabel Benítez

Llevo varios días intentando hacer memoria para averiguar en qué momento me dijeron por primera vez que para ser feliz tenía que poseer todo lo poseíble, consumir todo lo consumible, acumular mucho dinero y atarme cuanto antes a un trabajo que, me gustase o no, me diera mucho de esa mal llamada seguridad y muy poco tiempo para pensar.

Aún busco al o a la lumbrera, se lo aseguro. Más que nada, para darle las gracias. De no ser por él, por ella, o por ellos –no dudo que fuera una conspiración con varios implicados–, no estaría aquí. Ya saben. Si hubiera sido una mentira a medias o una burrada de menor calibre, quizás andaría todavía metida en el círculo vicioso, embriagada por la ignorancia y sufriendo sus consecuencias como esa enfermedad que no da la cara hasta que es demasiado tarde. Sin embargo, dejarse llevar por un engaño cuando es tan flagrante es más complicado. Y aquí estamos.

Digo “estamos”, usando la primera persona del plural, porque, por suerte, no es solo cosa mía. Por el contrario, cada vez son más las personas que quieren recuperar el control sobre sus vidas. Cuestión de tiempo, tal vez. La tierra se aró hace mucho y las semillas se sembraron y se riegan cada día con mucho cuidado. “Estamos en el momento de reinventar los viejos contratos sociales, de crear un nuevo sistema operativo”, decía Albert Cañigueral desde Badajoz hace solo unos días, en el marco de la mesa redonda organizada por Espacio COnvento y en la que participaron el fundador de OuiShare, Antonin Leonard, y el  conector para Alemania Thomas Doennebrink. El conector de OuiShare para España y América Latina se refería así a las oportunidades de la economía colaborativa como herramienta de cambio a gran escala.

La ‘economía colaborativa’ ha muerto

Por supuesto, para quien asocie el concepto a la plataforma digital de turno que le permite ahorrarse unos eurillos en transporte o ganarse un dinero extra deshaciéndose de lo que le sobra, esto puede sonar un poco a chino. Economía colaborativa es eso, pero también puede significar más.

Pese a su nombre –seguiremos usándolo hasta que se nos ocurra uno mejor–,pensar en la economía colaborativa solo en términos de intercambios de productos y servicios es reduccionista. Lo dice hasta uno de sus ideólogos, el fundador de OuiShare, Antonin Leonard, que insiste en que el término ya no sirve para designar una realidad multidimensional, harto compleja e imposible de encorsetar; toda una manera de pensar, de hacer y de vivir en sociedad.

La irrupción de lo digital y el shock generalizado que ha producido el darnos cuenta de que el modelo imperante ya no cubre nuestras necesidades nos brindan oportunidades de cambio. Y, si se alteran los objetivos, el resultado no puede ser el mismo. Para Thomas Doennebrink, de OuiShare Alemania, se está produciendo un cambio en nuestros valores y auto-percepción. Trazando paralelismos con momentos históricos, “en la era del carbón, yo era lo que hacía; en la del petróleo, ‘era lo que consumía’; en la de las renovables, ‘soy lo que puedo hacer y lo que puedo compartir’.”

Y, ¿entonces?

Produzco luego existo

Nos podemos quedar en la superficie y pensar en una plataforma a través de la que cambiamos un viejo jersey por un pantalón que nos hace falta, o ir un poco, solo un poco, más allá y quedarnos con cómo eso nos permite pasar de consumidores pasivos a productores de valor. Es un esquema muy simple, desde el momento en que se nos da la posibilidad de crear, se nos está concediendo un poder que antes solo estaba al alcance de unos pocos. Nos convertimos en ciudadanos-productores.

Profesionales vs. amateurs

La irrupción de lo digital ha contribuido a que los recursos y las herramientas de producción sean cada vez más accesibles, al igual que los canales de difusión. Volvemos a un concepto de producción en el que el valor radica en la capacidad para ofrecer un producto ajustado a las necesidades de los usuarios, “como ocurría antes de que aparecieran los gremios, cuando un producto valía si era de calidad y yo me forjaba una buena reputación”, explicaba Albert.

Dueño y señor

No solo se trata de democratizar el acceso a las herramientas de producción; “el empoderamiento real viene de la propiedad de esas herramientas”, aseguraba el conector para España y América Latina.

Por sus características intrínsecas y las motivaciones de quienes las utilizan, las plataformas e iniciativas de economía colaborativa pueden, si quieren, organizarse de otro modo. Thomas Doennebrink explica: “Muchas de esas plataformas se han convertido en monstruos híbridos; tienen por delante plataformas en la que las personas satisfacen sus necesidades ‘de manera colaborativa’, pero su motivación, lo que subyace en el trasfondo, es generar dinero para extraer más dinero en el futuro. Muchas pueden generar más de esa desigualdad que ya existe en el mundo.”

Frente a esto, se pueden crear proyectos que ahondan en el concepto de ‘colaboración’, compartiendo la propiedad, la gobernanza, los beneficios. Se trata de la posibilidad de volver a un modelo más cooperativo, en sentido estricto, repensándolo sobre la base de las nuevas necesidades sociales.

El trabajo ya no es lo que era

Primero, porque se diversifican las fuentes de ingresos; segundo, porque ¿de verdad que no es trabajo la actividad que se remunera en tiempo u otras especies?

“Es el cambio más importante; si se cambia el trabajo, se cambia todo”, aseguraba Antonin Leonard. “Cada vez menos vamos a ser asalariados y, cada vez más, vamos a tener la posibilidad de desarrollar diferentes actividades económicas”. Frente al modelo de trabajo rígido, de 35-40 horas a la semana para una misma empresa –sí, ese que con la crisis se ha convertido en el sueño dorado-, lo digital nos permite comenzar a decidir cuándo, cuánto y desde dónde trabajamos y obtenemos nuestros recursos.

Un cambio desde lo local

“Ningún partido político habla de la economía colaborativa”, explicaba Albert. Para él, la propuesta colaborativa está ausente en el orden del día porque quienes han de tomar las decisiones ni la entienden, ni profundizan en ella, ni quieren ver su potencial.

Según Antonin Leonard, “lo digital ha transformado todas las industrias menos la industria financiera. La otra cosa que no ha transformado es la democracia: los políticos no saben qué hacer con el ciudadano empoderado”.  Y, no obstante, ahí está, por primera vez con capacidad para decidir si se queda solo en la parte útil –práctica– de esa propuesta social o va un paso más allá. Es decisión personal

Fuente del articulo: https://isabelrbenitez.wordpress.com/2016/02/26/se-busca-modelo-social-que-empodere-a-los-ciudadanos-razon-aqui/

Fuente de la imagen:https://isabelrbenitez.files.wordpress.com/2016/02/ouishare_talk.jpg?w=625&h=390&crop=1

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Economía Política o Economía y Política

Por Marcel Doubront Guerrero

En estos días recibí una invitación para dictar un foro sobre economía política a una de nuestras instituciones los cuales tomaron la determinación de hacer una escuela de formación de cuadros, producto de los momentos históricos de definición que hoy vive la patria de Bolívar y de Chávez, quien me conoce sabe que no soy economista más bien lo más cercano al referente oficio es una frase del Che “no soy economista, Soy Comunista” ahora bien aunque no negué mi participación sino que más bien le pedí a un gran camarada economista ( Prof. Armando Alvares) que me acompañara a la actividad en aras de garantizar la calidad y el respeto que amerita el evento y sus asistente, soy de los que cree que la causa de la actual coyuntura no es económica sino política.

Si nos remitimos al término de economía podemos deducir que esta refiere a “ciencia cuyo objeto son las relaciones productivas, comerciales, de distribución y de consumo de bienes y servicios, para establecer si los recursos están equitativamente distribuidos en función de las necesidades, buscando una correcta administración.” En el presente concepto hay dos cosas que me llaman mucho la atención y me generan suspicacias a la hora de entender si el problema es económico o político: Primero cuando se refiere a “las relaciones productivas, comerciales, de distribución y de consumo de bienes y servicios” es importante recordar que durante 17 años del proceso de democracia participativa y protagónica encontramos dos polos netamente antagónicos, por un lado un gobierno el cual llego producto del gran rechazo del pueblo a los partidos tradicionales y su política de exclusión social en contra de los que menos tienen, el cual nunca fue reconocida su victoria ni la voz del pueblo por los sectores económicos nacionales y extranjeros con influencia en nuestro país, por otro lado ese sector representado por los grupos económicos que se negó en aceptar al gobierno de Revolucionario, los cuales producto del no reconocimiento o sus resistencia a la pérdida del poder político, agudizaron la existencia de esas “relaciones productivas, comerciales, de distribución y de consumo de bienes y servicios” recordado acontecimientos como: la oposición al proceso constituyente y posteriormente a la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el Golpe de Estado de 2002, el Paro Petrolero de 2003, la Guaribas de 2004, las acciones terroristas denominadas la “ARRECHERA” de 2013 y “La SALIDA” de 2014, y los ataque desestabilizadores actuales como la Guerra Económica o la Economía en guerra que evidencia la inexistencia de esas relaciones que identifican el concepto de Economía

Segundo en el mencionado concepto también se postula que la economía se encarga de “establecer si los recursos están equitativamente distribuidos en función de las necesidades, buscando una correcta administración.” Lo que sin duda alguna obliga en comparar indicadores como el de la desnutrición cuando de acuerdo a cifras como la del Instituto Nacional de Estadística reflejan como en 1998 antes de la llegada de la Revolución superaba el 5,3 % a la presente fecha de acuerdo al reconocimiento con la FAO el indicador es menor al 2%, de igual manera se puede hablar de los casi 500% de aumento de la matrícula de estudiantes universitarios, las más de un millón de viviendas construidas, tres millones de pensionados, en fin una distribución de los recursos de manera equitativa en función de las necesidades del pueblo y conocidas en la IV república como UTOPIA ya que el concepto de la distribución equitativa de la riqueza para los gobiernos de Acción Democrática era hacer a los ricos más ricos y a los pobres más pobres.

En relación a la Economía política esta según los expertos en la materia la definen como “el estudio de los comportamientos humanos, examinados dentro de un contexto jurídico característico” en pocas palabras esta centra prioritariamente su interés en el ser humano y no en el capital, aunque como lo manifesté inicialmente no soy un experto en el asunto, como un gran ejemplo puede tomarse la PDVSA de 1998 y la PDVSA de hoy, ante la llegada del Presidente Chávez nuestra principal empresa enfocaba su interés en la producción y comercialización de los hidrocarburos sin mayor relevancia a su carácter estratégico, recordemos que en la etapa cuarto republicana el barril de petróleo estaba en 7 dólares muy por debajo al costo de producción, así como su referente social más significativo fue la donación en 1998 al hoy Diputado Julio Borges de 60.060 millones de Bolívares que para la fecha equivalían a 600.6 salarios mínimos, en lo que respecta a la PDVSA de hoy si bien hay mucho por hacer evidencia que como principal protector de las misiones sociales este tipo de economía si centra su primordial interés en la gente y no en el capital de los sectores pudientes.

Esta reflexión no estaría completa si no se hace mención al actual desafío económico y la dependencia petrolera o como mucho las denominan hoy economía rentista, no hay que ser muy experto para saber que cuando el barril de petróleo está en 100 dólares somos el país de la felicidad, todo es perfecto, está de moda decir que se es de izquierda, pero cuando baja sobre todo de la manera tan precipitada, no hay quien falte y diga: “esto no es lo que era antes, si Chávez estuviera vivo”, y los que se definían como ultra izquierda ahora se llaman críticos o moderados, primero que nada no es casual la baja de los precios petroleros y como hoy no son las mismas condiciones que las del año 2000 para lograr un consenso para definir un precio justo del barril de petróleo en la OPEP, recordemos que dos principales socios de esta organización como Iraq y Libia fueron invadidos por el país mayor consumidor de petróleo del mundo como lo es Estados Unidos, así mismo es importante hacer referencia que no son únicamente contra la OPEP ya que los EEUU importan el 60% del petróleo que consumen lo cual obliga en enfundar ataque contra otras naciones petroleras como la operación media luna en Oriente medio y Centro Asia que busca rodear a países ex soviéticos como Kazajstán, Tayikistán y Kirguistán los cuales cuentan con grandes reservas de recursos naturales como gas y petróleo, algo muy similar a lo que ocurre en américa del sur con la desestabilización política en países como Venezuela, Ecuador, Argentina, Brasil, los cuales están permitiendo el retorno de los grupos económicos al poder político (Venezuela = Asamblea Nacional, Argentina = Macri, Brasil = Golpe Parlamentario) algo que es muy necesario entender el porqué del mayor afán de los ataque contra América del Sur, es porque si bien ya sabemos que Estados Unidos es el mayor consumidor de petróleo y que importa el 60% del petróleo que consume también es importante destacar que la distancia de traslado de hidrocarburos desde nuestro continente a sus refinerías es de 5 días mientras que del medio oriente es de 45 días.

¿Porque dependencia petrolera o economía rentista?

Si bien está más que claro que la actual coyuntura no enseño que no podemos depender de un solo tipo de ingreso y que la única manera de vencer estos desafíos es produciendo lo que consumimos, también es muy cierto que nuestro país tiene más de 100 años de explotación petrolera y el cual motivo el abandono del campo de la mano de obra calificada seducido por los sueldos petroleros, en ese sentido Juan Pablo Pérez Alfonso dedujo en su libro Hundiéndonos en el Excremento del Diablo lo siguiente:

Pérez 1976
La consecuencia inevitable del galopante crecimiento está estimulada por el mito de que el dinero del petróleo va a resolver los problemas básicos inherentes. Semejante degradación obliga el abandono del campo en busca de la tabla de salvación en las ciudades alucinadoras. Pero la estructura de la población por sí sola es determinante de degradación.

Infiriendo con lo expuesto por el sí experto petrolero, explica que no era tarea fácil tomar medida radicales para la creación rápida de alternativas productivas, primero por la dependencia económica y cultural de la economía petrolera, segundo, de acuerdo a la gran deuda social que heredo el gobierno revolucionario se tenía que recuperar inicialmente la empresa petrolera, lo cual genero el golpe de estado de abril 2002, el sabotaje económico 2003 y una seguidilla de desestabilizaciones que sin duda alguna impedían cambian en menos de 15 años las viejas costumbres de 90 años.

Hoy las condiciones están dadas para la creación del país potencia con alternativas no petroleras, sin embargo todo esto pasa por el convencimiento que es imprescindible un cambio de modelo, ejemplo los planes no pueden ser improvisados cuando se hable de agricultura urbana no debe tomarse como algo de forma sino de fondo dicha acción debe estar acompañada de la visión política (que sembrar, como sembrar, para que sembrar) nuestras universidades deben formar para la producción no asalariados, es necesario cambiar la educación para la competencia por la educación con competencias, nuestros medios de comunicación deben incentivar la identidad nacional como principal escudo ante la doctrina imperial que se infiltra a través de la guerra de IV Generación, recordemos al comandante Chávez cuando en sus líneas decía “Y estamos en una guerra de todo orden, amigo mío: política, ideológica, económica, militar… Y es una guerra que apenas comienza y cuyo desarrollo nos exigirá en adelante muchos sacrificios. Y mucha unidad.”

Como pudieron observar no se mucho o casi nada de economía solo sé que este proceso Revolucionario hay que defenderlo porque en un gobierno burgués no seria factible un metro cable que hoy borra la desmoralizadora rutina de la madre soltera que tenia que subir una bombona de gas por largas escalinatas para llegar a su hogar, que la hija del obrero hoy pueda ser medica, que nuestros abuelos hoy pueden cobrar su pensión sin ser perseguidos por la policía de los gobiernos adecos, porque nunca seremos visibles como hoy.

Imagen tomada de: http://www.ididactic.com//edblog/wp-content/uploads/2015/05/economia-politica.jpg

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El FMI admite que el neoliberalismo es un fracaso

Después de haber dado poder al 1 por ciento y empobrecido a millones…

Por Benjamin Dangl

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La semana pasada un departamento de investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo público un informe en el que admite que el neoliberalismo ha sido un fracaso. El informe, titulado Neoliberalism: Oversold? (¿se han exagerado los meritos del neoliberalismo?), es una esperanzadora señal de la muerte de esa ideología. El FMI está atrasado solo unos 40 años. En relación con el informe, Naomi Klein tuiteó: “Entonces, los multimillonarios creados [por la ideología] devolverán el dinero, ¿no es así?”. Muchos de los hallazgos del informe que sacude el centro mismo de la ideología neoliberal se hacen eco en lo que sus críticos y víctimas vienen diciendo desde hace varias décadas.

“En lugar de promover el crecimiento”, dice el informe, las políticas de austeridad propiciadas por el neoliberalismo han hecho que se reduzcan las regulaciones para limitar el movimiento de capitales y que, de hecho, “aumente la desigualdad”. Esta desigualdad “podría por sí misma debilitar el crecimiento…”. Por lo tanto, señala el informe, “los responsables políticos deberían estar mucho más abiertos a la redistribución [de la riqueza] de lo que lo están”.

Sin embargo, el informe omite mencionar algunos aspectos notables de la historia y el impacto del neoliberalismo.

El FMI sugiere que el neoliberalismo ha sido un fracaso, pero ha funcionado muy bien para el 1 por ciento de la población mundial, algo que ha sido siempre el propósito del FMI y el Banco Mundial. Tal como informó Oxfam a principios de este año, el 1 por ciento más rico del mundo posee tanta riqueza como el resto de la población del planeta (del mismo modo, la periodista de investigación Dawn Paley ha comprobado en su libro Drug War Capitalism (la guerra capitalista contra la droga) que la guerra contra la droga, lejos de ser un fracaso, ha sido un éxito enorme para Washington y las corporaciones multinacionales).

El informe del FMI ha elegido a Chile como caso de estudio del neoliberalismo, pero no menciona ni una sola vez que allí se aplicaron sus puntos de vista económicos durante la dictadura de Pinochet –respaldada por Estados Unidos–, una omisión muy importante de los investigadores, que no ha sido casual. Es un conocido tópico que en toda América latina, el neoliberalismo y el terrorismo de Estado han ido siempre de la mano.

En 1977, en su Carta abierta a la Junta Militar Argentina, el valiente periodista argentino Rodolfo Walsh denunció la represión de ese régimen, una dictadura que organizó el asesinato y la desaparición de más de 30.000 personas.

“No obstante, estos acontecimientos, que conmueven la conciencia del mundo civilizado, no constituyen el mayor sufrimiento infligido al pueblo argentino, tampoco la peor violación de los derechos humanos que ustedes han cometido”, escribió Walsh respecto de la tortura y los asesinatos. “Es en la política económica de este gobierno donde uno advierte no solo la explicación de los crímenes, sino una gigantesca atrocidad que castiga a millones de seres humanos: la miseria planificada… No tienen más que darse una vuelta de unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que esa política ha convertido la ciudad en una ‘Villa Miseria’ de 10 millones de personas.”

Tal como lo demuestra vividamente Noami Klein en su Shock Doctrine, esta “miseria planificada”, formaba parte de la agenda que el Fondo Monetario Internacional ha impulsado durante décadas.

Un día después de que Walsh enviara por correo la carta a la Junta, fue capturado por el régimen, asesinado, quemado y su cadáver arrojado a un río, es decir, una víctima más de los millones de ellas que el neoliberalismo se llevó por delante.

Benjamin Dangl ha trabajado como periodista en América latina, ocupándose durante más de una década de los movimientos sociales y la política en el continente. Es autor de Dancing with Dynamite: Social Movements and States in Latin America y de The Price of Fire: Resource Wars and Social Movements in Bolivia. Hoy día, Dangl está cursando un doctorado en Historia de América latina en la McGill University; es editor de UpsideDownWorld.org, un sitio web sobre activismo y política en América latina, y hace el mismo trabajo en TowardFreedom.com, una mirada progresista de los acontecimientos mundiales.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2016/06/01/after-empowering-the-1-and-impoverishing-millions-imf-admits-neoliberalism-a-failure/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213052

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