Las corporaciones imponen en recursos humanos la informatización en dirección a la inteligencia artificial

22 de junio, 2021

Por Julián A. de Diego – CRONISTA – Ha comenzado el proceso de deshumanización de los recursos humanos de las corporaciones en la metamorfosis que implica pasar de la aplicación de las tecnologías exponenciales de la informática a la sustitución de los aportes del trabajo humano a través de la inteligencia artificial.

Con el efecto aceleración impuesto por la pandemia, en todas las actividades que podemos incluir entre las más exitosas y rentables las dotaciones de personal van declinando, y los nuevos puestos creados por las tecnologías exponenciales no compensan la caída. Es más, la especialización profesional de alto nivel en informática, ingeniería de sistemas y de la robotización, y en comunicaciones por vía de la web son las grandes demandas del mercado. Con ello resulta clave que la educación se oriente a la alfabetización informática y de las nuevas tecnologías.

En la era digital se produjo la despapelización de la burocracia (paperless), el registro informático de todos los procesos, y la implementación de distintos programas y apps destinados a optimizar los servicios aumentando la productividad de cada sistema.

Una evidencia de este proceso es la aparición de múltiples competencias inesperadas como ocurrió con los bancos y la moneda de curso legal basada en el uso de medios alternativos de pago dejando de lado el billete y la moneda física, con los sistemas extra-bancarios, las billeteras digitales, los de las empresas financieras, o las criptomonedas resguardadas por las blockchains.

Estamos en los albores de la inteligencia artificial, donde las máquinas y las computadoras pensarán, actuarán, razonarán, solucionarán problemas y se desenvolverán como lo haría un ser humano.

El machine learning automatiza el aprendizaje y la construcción de modelos analíticos, agrega inteligencia con sus ejercicios, propicia el aprendizaje progresivo recurriendo a la “Big Data”, introduce las redes neuronales profundas interconectando unidades independientes, y escudriña en la inteligencia del aprendiente los escenarios más apropiados para mejorar su desarrollo intelectual.

Las unidades de procesamiento gráfico aportan los elementos requeridos por el procesamiento interactivo de la información. Las interfaces de programación de aplicaciones son paquetes portables de códigos que agregan funcionalidad a los paquetes de software ya existentes. Si bien en educación se sigue propiciando la alternancia con la actividad presencial, la transformación de la educación es vertiginosa.

El control sobre grandes volúmenes de datos permite detectar los hábitos, las costumbres y las preferencias de los habitantes en su calidad de ciudadanos, de usuarios o de clientes, como lo han hecho, en un marco de fundados cuestionamientos, para determinar la intención de voto en grandes urbes en los Estados Unidos que permiten manipular acciones que modifiquen la voluntad de los ciudadanos, reorientarla y hasta transformarla al servicio de un determinado partido político. En parte se logró con el relevamiento de la información personal volcada en Facebook y en las redes sociales. La página web de las redes de compra clasifican las preferencias de cada persona, identifican sus deseos, expectativas y necesidades, y cuando el sujeto ingresa al sistema se las vuelcan en forma preferente, cuando se lee un portal de noticias, cuando se interesa por un producto, o cuando ingresa por Internet a un procedimiento de compra. El hombre se convierte en objetivo y deja de ser protagonista.

En este contexto aparece el Proceso de Sustitución o de Reemplazo de Seres Humanos por máquinas inteligentes, que lo suplen en las facultades cognitivas sino que además lo reemplaza en su voluntad reorientando las preferencias en un amplio rango de factibilidad positiva.

Es posible inclusive, como ya se ha simulado en experimentos recientes, que se pueda suplir el marco espiritual y hasta afectivo del sujeto, identificando la tipología psicosocial de cada destinatario. En un reciente experimento, se empleó el sensor facial de expectativas en donde no solo se identifica a la persona por las facciones de su rostro sino que se puede detectar su estado de ánimo, si está atento o no, si está concentrado o disperso, si está triste, feliz o entusiasmado, y hasta gradúa los niveles de frustración. En la universidad en donde se ensayó su uso recibió tantas críticas, que debió desactivarse.

Si la inteligencia artificial, por medio de los sistema computarizados  y de la robótica pueden sustituir al trabajo y la actividad humana, también pueden hacerse cargo de todas las actividades en donde el hombre mostró ineficiencia, donde propició su autodestrucción a niveles inimaginables en las contiendas y el uso de los recursos naturales. La diferencia entre el “deber ser” y lo que ocurre en la realidad se pondrá permanentemente en tela de juicio.

No necesitamos llevar nuestra imaginación muy lejos, ya Ray Bradbury (1929-2012) e Isaac Asimov (1920-1992) lo hicieron por nosotros en sus cuentos sobre ciencia ficción y robots, creando las tres leyes: 1. Un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño. 2. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

Stanley Kubrik en 1968 en “2001 Odisea del Espacio” con la supercomputadora Hale 9000 planteó la rebelión de la inteligencia artificial cuando el ser humano se había alejado del propósito; en la película Terminator (1984) se plantea la rebelión de la supercomputadora Skynet y la decisión de exterminar al ser humano, o en la película Yo Robot (2004) donde la inteligencia artificial que controlaba los robot resolvieron controlar a la humanidad para inhibirlo de todo acto violento y de autodestrucción.

La inteligencia artificial está llegando a todas las organizaciones públicas y privadas, y es un avance científico irreversible que nos obligará a debatir el nuevo marco legal de la robótica y la informática, los alcances y los límites éticos, morales y jurídicos de su implementación, y hasta filosóficos, y las restricciones con las cuales quienes la crearon deberán operar para que las máquinas estén al servicio del bien común y para que no se revelen ni restrinjan los derechos y las libertades fundamentales que hacen a la esencia de la humanidad.

 

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